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– INCAS, AZTECAS Y MAYAS

incas, aztecas y mayasHace unos meses escuché en una tertulia radiofónica una forma muy curiosa de clasificar a los empleados de una organización: Incas, Aztecas y Mayas. Los empleados Incas eran muy trabajadores y estaban todo el día INCAndo codos. Los Aztecas aparecían por la empresa de vez en cuando para decirles a los demás AZTECArgo de esto y de aquello. Los empleados Mayas llegaban al final de la jornada asomando la cabeza por la puerta y preguntando ¿MAYAmao alguien?

Si preguntamos a algunos directivos de RRHH sobre esta clasificación, posiblemente nos responderán que en su organización no se da porque tienen políticas para la retención del talento y además, un nuevo programa de liderazgo. Preguntemos a un consultor, o a un gurú. Nos explicará que las organizaciones más exitosas utilizan sus modelos para la gestión del talento y por tanto, no tienen dicha segmentación.

Ambas respuestas las leemos habitualmente en los medios especializados y las escuchamos en muchas conferencias. Parece pues, que todo marcha bien. Las políticas de los departamentos de RRHH funcionan perfectamente y las soluciones que diseñamos los consultores son la salvación de las empresas y sus trabajadores.

Y está bien que las organizaciones realicen este ejercicio de marketing. El problema aparece cuando nos creemos el personaje pensando que los destinatarios de nuestra función, el negocio y las personas de una organización, compran todo lo que vendemos.

Preguntemos a un empleado si en su empresa existen Incas, Aztecas y Mayas. Lo más probable es que nos responda con un sí rotundo. Yo he preguntado a algunos amigos míos y las respuestas casi siempre fueron las mismas: “en las empresas siempre ascienden los aztecas y los mayas”, “no entiendo por qué mi empresa me paga el bonus en función de mi trabajo en equipo, cuando he alcanzado mis objetivos de ventas”. Cuando les comento que su departamento de RRHH seguramente desarrolla planes de carrera de una forma objetiva y que es fundamental considerar el desempeño además del rendimiento, es cuando concluyen que sólo saben de su departamento de RRHH para cumplimentar un cuestionario “noseque appraissal” y hacer la encuesta de clima. Uno llegó a comentarme que, cuando en una entrevista de trabajo le hablan de que gestionan el talento, sale corriendo porque ya sabe que le quieren pagar poco.

Ante estas perlas, uno puede pensar que mis amigos son una especie de revolucionarios bolivarianos. En realidad, son personas con una buena preparación académica que trabajan en compañías multinacionales. Y sé que algunas de sus empresas desarrollan las mejores prácticas en gestión de personas. Por tanto, estamos realmente ante un problema de percepción.

Con este panorama, no debe extrañarnos que en muchos casos, los profesionales del sector seamos vistos como predicadores. Nos lo hemos ganado a pulso. Con nuestro discurso, hemos creado un club privado en el que sólo tienen cabida los expertos y los que toman decisiones sobre la gestión de las personas en una organización, dejando fuera a nuestros clientes consumidores, el negocio y las personas de una organización.

Cierto es, que a veces la dirección de las compañías se zafa de liderar acciones relativas a su capital humano. Pero más cierto es, que los departamentos de RRHH y la industria auxiliar nos hemos creído el motor de la organización, sin querer ver que nos parecemos más a la palanca de cambios que permite que el motor siempre rinda de forma adecuada.

En lugar de trabajar en comunicar más y mejor para consolidar las políticas ya implantadas en nuestras organizaciones, nos hemos inscrito en la carrera de una supuesta innovación, diseñando soluciones y modelos de forma continua. Parece que todos tenemos que descubrir al Drucker que llevamos dentro, y no una vez en la vida, sino varias veces al año. El resultado es que, muchos de estos modelos no pasan de ser un experimento que no vive el tiempo suficiente para poder contrastar su éxito en una organización. Mientras tanto, nuestros clientes consumidores, las personas y el negocio, siguen anclados en entender la política de retribución de su empresa.

En la mayoría de los casos, medimos el éxito de estas soluciones innovadoras en función de su presencia en medios y conferencias o por el caché de las empresas que las ponen en marcha. Sin embargo, nos preocupa menos medir su éxito entre los empleados de una organización, o el impacto que tendrán en el negocio. Aquí es donde todos nos agarramos a que no se pueden medir los intangibles, a que es un problema cultural y, si es necesario, al cambio climático.

Igual que nos parece comprensible la crítica a la clase política porque en la mayoría de los casos su discurso va dirigido a la propia clase política y no a resolver los problemas de los ciudadanos, podemos entender que existan muchos trabajadores críticos o desengañados con las políticas de RRHH de sus empresas, o con los mensajes salvadores de algunos expertos.

Por suerte, algunas organizaciones son ya conscientes de este hecho y están reorganizando sus estructuras y procesos para transformarse en futuros departamentos de Comunicación y Desarrollo de Personas. No sé si estos departamentos aparecerán en los medios especializados, pero sus acciones impactarán de forma efectiva en el negocio y en el desarrollo de las personas, además de desterrar de sus organizaciones a los Incas, Aztecas y Mayas.

  1. Miguel
    21 diciembre 2009 a las 18:30

    Buenos Dias

    Lo gracioso de esta clasificacion es que de forma Antropologica esta muy mal. Seguramente solo la hicieron por el “juego de palabras”. De las 3 civilizaciones los incas fueron los mas faciles de vencer por los españoles, los aztecas los mas avanzados y aguerridos… los mayas una cultura en decadencia pero sabios.
    Antropologicamente clasificaria a los incas como los empleados que no dan “la talla” a un puesto, a los aztecas como los emprendedores exitosos y a los Mayas como los viejos con experiencia (que ya quedan pocos).

    • 22 diciembre 2009 a las 18:08

      Miguel, gracias por comentar. Efectivamente la clasificación se apoyaba en un juego de palabras. Mi área de conocimiento es el de la gestión de personas, no la antropología. El fin del juego de palabras no era otro que llamar la atención sobre diferentes perfiles profesionales que abundan en algunas organizaciones y resaltar que a veces los departamentos de Recursos Humanos, ensimismados en algunas de sus prácticas, no son capaces de poner en marcha políticas para desplegar el talento, mientras estos profesionales, sobre todo “aztecas” y “mayas” campan libremente.

      En cualquier caso, agradezco tu puntualización, muy interesante desde el punto de vista antropológico.

      Saludos

  2. Lucero
    2 marzo 2010 a las 08:42

    Pues dejame decirte Miguel que los Incas no fueron vencidos con facilidad ,los españoles fueron unos cobardes que traicionaron al gobernador Inca y como Pizarro fue un ambicioso se llevo casi todo el oro y no puedes clasificar de esa manera alos Incas ya que ellos eran trabajadores y fueron descubriendo muchas cosas antes que los españoles llegaran informate bien de la cultura peruana y luego comenta…

    • 2 marzo 2010 a las 09:05

      Gracias por comentar. La verdad es que mi post no trata de las culturas incas-aztecas-y-mayas, sino de la diferencia de percepción que existe en las empresas sobre la funcion de Recursos Humanos. El ejemplo de los incas-aztecas-y-mayas no era más que un juego de palabras para ilustrarlo. En todo caso, en ese juego de palabras hablo de los incas diciendo que eran muy trabajadores, es decir que hincaban los codos, que es una expresión española que significa que alguien es muy trabajador.

      Aunque insisto, mi post sólo habla de Recursos Humanos y el mundo empresarial. Para otra vez intentaré escribir más claro para que haya más personas que lo entiendan.

      Gracias

      PS: Mi nombre es Alberto, no Miguel.

  3. lucero
    4 marzo 2010 a las 07:59

    Si ya sè que te llamas Alberto yo me dirigia a el comentaro de MIguel y bueno si entiedno lo que dices sobre el trabajo y lo demas y es muy interesante…y tambien ese juego de palabras.

    • 4 marzo 2010 a las 12:38

      Disculpa, el post tiene ya tanto tiempo que no me di cuenta. Gracias.

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