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– ¿Y VOSOTROS … CÓMO VAIS?

JuanMunoz_expo2Una de las escenas que más se está repitiendo durante 2009, en el sector de la consultoría de Recursos Humanos, es la siguiente:  dos consultores se encuentran y se preguntan, ¿y vosotros … cómo vais? Más allá de la retórica o de la preocupación normal por saber cómo les van las cosas a los demás, esa pregunta se ha convertido últimamente en especie de plegaria con la que obtener del otro una respuesta que alivie nuestras preocupaciones.

Es verdad, este año las empresas de servicios de RRHH lo estamos pasando mal. En general, estamos teniendo un descenso importante de la cifra de negocio, aunque lo verdaderamente preocupante no es eso. La caída del negocio es ya presente, y por lo general, al presente no se le tiene miedo. Lo que hay detrás de esa pregunta es el miedo al futuro, a la incertidumbre de no saber cuánto tiempo estaremos en esta situación.

Basta con haber asistido a alguno de los numerosos eventos que se han organizado este año para haber podido decir y escuchar la dichosa pregunta. Aunque he encontrado respuestas de todo tipo, me he permitido el atrevimiento de comentar algunas que me han parecido curiosas:

–  … este año lo damos por perdido y ya nos estamos preparando para el que viene. Esta persona era de las que también vio los brotes verdes y cree que las cosas se resuelven solas. Seguramente el año próximo cuando le vea, me dirá lo mismo.

–  … vamos bien, la verdad es que no paramos, no tenemos las alegrías del año pasado pero no nos podemos quejar. Esta persona era de las que no se pueden permitir el lujo de asumir la realidad. Pues nada, esperemos que no tengamos que enterarnos por RHDigital que van a cerrar.

–  … vamos a crecer según el budget que hicimos en noviembre de 2008, así que estamos contentos. Teniendo en cuenta que el negocio de esta persona no es de los anticíclicos, tuve que concluir en que esta persona era de las que piensan que los demás somos estúpidos. Menos mal que todos podremos consultar el registro mercantil.

–  … nosotros ya sólo miramos mes a mes, así que nos estamos dejando la vida para alcanzar resultados dignos. Terminaremos por acostumbrarnos a estas estrecheces y ya está. Una respuesta bastante realista, aunque cargada de resignación.

–  … esto está muy mal, no se mueve ni el aire. Los clientes tienen todo parado, así no hay quien trabaje. No podía faltar el quejoso, en algún momento todos lo hemos sido. No dice ninguna mentira pero así tendrá difícil animar a algún cliente para que cuente con él.

… qué te voy a decir, estamos pasándolo mal, hemos tenido que despedir a algunas personas, cerrar alguna oficina y centrarnos en nuestra actividad principal. Ahora tenemos más tiempo para mirar adentro y ver en qué podemos mejorar. Esta persona, además de realista estaba siendo honesta. Nadie va a garantizarle el futuro, pero por lo menos el futuro le encontrará trabajando.

Insisto, la situación es complicada, y aquello de que tiempos de crisis son tiempos de oportunidades, es un camelo. A esto hay que sumarle que venimos de unos años en los que muchas organizaciones han creado grandes expectativas sobre la gestión del talento, y sobre estas expectativas han florecido una gran cantidad de empresas y profesionales. Con la mejor de las intenciones, algunas empresas se han ido olvidando de aportar soluciones a las necesidades de sus clientes, derivando su actividad hacia el entretenimiento, y llegando en algunos casos hasta el show. El resultado ha sido un sector completamente atomizado y en el que no era fácil distinguir el grano de la paja.

No hay que ser un visionario para saber que son dos las claves de nuestra supervivencia como empresas. La primera es ser diferenciadores con nuestras soluciones. La segunda es tener una buena capacidad financiera, bien por recursos propios o mediante financiación.

Ahora que ha bajado la marea, tenemos por delante una ocasión magnífica para demostrar nuestra coherencia entre los mensajes y las propuestas que lanzamos a nuestros clientes, y las decisiones que tomamos internamente para afrontar esta crisis. Mucha suerte a todos.

Categorías:Opinión, Recursos Humanos
  1. Antonio Pamos
    23 junio 2009 a las 12:35

    Resulta paradójico cómo funciona el “mal de muchos consuelo de tontos” cuando una de las razones que nos han llevado a esta situación ha sido el “bien de muchos artificio de tontos”.

    Vivimos en una constante comparación con el de al lado. En este país especialmente, siempre hemos aspirado a mirar por encima del hombro a los que antes eran iguales. Basta con que tu statu quo social varíe (llegada inesperada de dinero, ascenso profesional, echarse una pareja de rancio abolengo, etc.) para dar la espalda a los que nos han acompañado en pretéritas travesías de desierto.

    El artista o deportista que alcanza la fama, aunque sólo sea por sus 15 minutos merecidos, lo primero que hace es cambiar de pareja, por alguien más glamuroso que a la vez le introducirá en un mundo hasta entonces desconocido y que el resto de ex-allegados ni entenderían ni sabrían manejar.

    Cómo dijo una vez alguien e intenta ejemplificar, con poco éxito, la Ley de la Memoria Histórica…Quien olvida su pasado pierde su identidad. Y por aquí hay mucho zangolotino sin identificación válida.

    Salud a todos!!!

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