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TWITTER ME HA HECHO MÁS VIEJO

twitter_logo_headerHace unas semanas mi socio Antonio Pamos me envió una invitación para entrar en Twitter. Conocía esta red de microblogging, quién no, y cada día me encontraba alguna noticia relacionada con su uso en campañas políticas, revueltas sociales, o seguimiento de eventos deportivos. Sin embargo, debo reconocer que no había prestado mucha atención a esta especie de red social.

Mi caso no es el de un cavernícola digital. Desde hace muchos años estoy vinculado a las nuevas tecnologías, me apasiona y en parte, se ha convertido en un modo de ganarme la vida. También me gusta estar al día en en todo lo que tiene que ver con la web 2.0. Sin embargo, sobre Twitter, quizás guiándome por algunos prejuicios, pensaba que era un invento dirigido a una generación posterior a la mía, en la que el uso de las redes sociales es ya tan cotidiano como el Cola-Cao del desayuno.

Como uno no debe desconfiar de su socio, acepté la invitación de Antonio y entré en la red. Podría contar aquí que enseguida empecé a seguir a otros usuarios, a escribir entradas, o a buscar a Obama. La realidad es que mis primeros cinco minutos fueron algo parecido a lo que hubiera sentido mi abuela asitiendo al Festival de Benicasim. Me sentía perdido, para empezar porque la navegación de Twitter no se asemeja a la de otras redes sociales como Linkedin o Facebook, y mucho menos a la de las webs tradicionales. Por otro lado, me resultaba difícil entender qué hacía toda esa gente contándose lo que hacían, lo que leían, las películas que veían. Finalmente conseguí vencer mi pudor y escribir mi primera actualización, o como se denomina en el argot, mi primer tweet. Creo que sonó como una especie de gorjeo, que es lo que significa tweet en español.

Tengo que decir que después de escribir algunos mensajes más, empecé a encontrarle un sentido a este invento. La verdad es que tiene tantas aplicaciones como uno quiera encontrarle: foro para compartir conocimiento, herramienta de comunicación empresarial, canal de acceso a información de cualquier rincón del planeta, apoyo a personas que viven situaciones difíciles como estos días atrás en Irán, acceso a la versión oficiosa de las noticias oficiales, patio para chismorrear, altavoz para desahogarse, terapia para los que necesitan sentirse escuchados continuamente, o simplemente decir lo que a uno le dé la gana. Lo importante es que todos y cada uno de los usuarios sentimos la necesidad de estar conectados.

La verdad es que ahora lo utilizo con frecuencia, aunque no aspiro a tener muchos seguidores, mi conciencia no lo resistiría. Simplemente me parece prodigioso que alguien tuviera hace tres años una idea como esta, y que de forma gratuita y espontánea se haya ido propagando a través de millones de personas.

Para la mayoría de las personas de mi generación, instrumentos como este pueden suponer una pequeña sacudida ante la costumbre de pensar que las cosas son como son, y que se hacen como se han hecho siempre. Estas sacudidas hacen que nos mantengamos jóvenes, pero en el fondo, también nos dicen que nos vamos haciendo más viejos. Al menos, así me he sentido yo con Twitter.

Por si a alguien le interesa seguir mis gorjeos, http://twitter.com/Alberto_Blanco.

  1. Antonio Pamos
    3 julio 2009 a las 23:29

    Todos los humanos (y humanas, Aído, humanas) tenemos algo de Vouyeurs y de exibicionistas a la vez. Nos gusta mirar por la ventana al vecino/a mientras se cambia de ropa y, a veces, con la misma picaresca de la monja que roba un dulce en la cocina, enseñamos nuestras vergüenzas.
    Hace unos años se puso de moda (donde se pusiera. Juro que en mi casa no) llevar el nombre propio y de la pareja en el coche. Como hacían antaño los marineros y bastante más tarde los camioneros.
    A mí, estar parado en un semáforo junto a Alex, emparentado de alguna manera con Pili, me ponía. Me los imaginaba haciendo gala de un sabadete como Dios manda con la luz encendida y la persiana subida.
    También me imaginaba al taxista que llevaba las fotos de sus hijos junto a la leyenda de “Papá no corras” haciendo una barbacoa el domingo en cualquier pantano de los cedidos amablemente por aquél sátrapa. Me imaginaba a la mujer dicendo a los niños que no se podían bañar hasta que pasaran las dos horas de rigor en digestión.
    He visto incluso padres (más que madres) llevando en el pecho la foto de su hijo/a escaneada e impresa oportunamente en un parque de atracciones.
    Pero puestos a exhibir, como los tatuajes esos que incluyen todo el historial de conquistas, affaires y “pilladas y matadas” del portador no hay nada.
    En fin, ya lo cantaba Silvio Rodríguez…”desnudémonos pues como buenos amantes, que lo mismo de siempre nos queda adelante”.

    Salud,

  2. 13 septiembre 2009 a las 13:31

    Me ha gustado mucho tu artículo Alberto, leí una vez que Twitter es la página más importante en internet después del gigante Google, y la verdad el tiempo le está dando la razón a esa frase.

    Tu artículo lo lo voy a “gorjear” en Twitter, mi usuario @mlopezb

    Un saludo

    • 13 septiembre 2009 a las 18:44

      Desde luego es un hecho es que los servicios más “simples” y con menos artificios son los que verdaderamente están revolucionando internet.

      Muchas gracias por tu comentario.

  3. 20 septiembre 2009 a las 11:10

    Ala, ya tienes otro seguidor.
    Me ha gustado el analisis que has hecho de twitter.
    Personalmente le saco muchísimo partido a twitter, no pongo ejemplos por no hacer spam, pero te comento que soy un currito de una pequeña empresa de reformas y que gracias a twitter puedo poner fotos en tiempo real en nuestra web gracias a la tecnologia de twitter, además de estar siempre conectado a través del movil.
    Si quieres dar un paso más alla en twitter, analiza el buscador, tiene posibilidades infinitas.
    Un saludo desde León.

    • 20 septiembre 2009 a las 11:59

      Muchas gracias. Ya te he visto en twitter y en tu blog y desde luego eres un ejemplo perfecto que twitter vale para casi todo lo que a uno se le ocurra hacer. Por cierto, me ha gustado mucho tu post sobre cómo reparar una teja plana de hormigón. Yo que tengo dificultades hasta para colgar un cuadro, me parece increíble que alguien comparta conocimiento sobre reformas más sofisticadas. Será un placer seguirte.

      Saludos

  4. 20 septiembre 2009 a las 11:17

    Saludos Alberto, yo precisamente llego a tu blog porque alguien (@Yoriento) ha “tuiteado” sobre tu artículo en feed en Twitter. Es quizás un uso que podrías añadir a ese cuarto párrafo de tu artículo en elq ue por cierto, recopilas muy bien la mayor parte de los usos que tiene Twitter. Pero es que la gracia de Twitter es que cada día están inventando usos nuevos, yo en su día hice un artículo recopilatorio sobre este tema y todavía me siguen sorprendiendo a veces.

    • 20 septiembre 2009 a las 12:08

      Gracias Marta, es verdad, cuando escribí este artículo apenas llevaba unos días en Twitter y apenas era consciente de algunas de sus posibilidades. Unos meses después veo que es imposible estar al día de todas las apps que van desarrollándose sobre twitter. Ahora estoy profundizando en Twitter JobSearch. Me parece fascinante por el potencial que tiene. Además en mi compañía Grupo ACTUAL, estamos trabajando para diseñar una solución online de recruitment integrada con twitter y linkedin. Muchas gracias por tu comentario.

      Saludos

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