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POTENCIANDO LA COLABORACIÓN

Quiero terminar aquí una serie de posts que he escrito acerca de los trabajadores del conocimiento y de cómo las organizaciones abordan su desarrollo profesional . Y lo voy a hacer planteando algunas ideas sobre uno de los factores críticos que impactan en el desempeño de este nuevo talento: la colaboración.

No me centraré en los aspectos relativos al liderazgo ni a la cultura organizacional que potencian la colaboración entre las personas, sino en algunos de los procesos y herramientas que generan de forma tangible y efectiva el intercambio de conocimientos y experiencias.

Teniendo como punto de partida una organización que esté abierta a que la información fluya, y en la que se entiende la diferencia entre transacción e interacción, el primer paso será identificar cuáles son las actividades principales que estos profesionales del conocimiento realizan en su día a día. Actividades relacionadas con la generación de nuevas ideas, la interacción con otras personas, el intercambio de conocimiento y el aprovechamiento de las experiencias colectivas

Como ejemplo podemos trabajar con tareas como las enumeradas a continuación, las cuales son claramente transversales a las funciones y competencias que puedan aparecer en la descripción de un puesto de trabajo concreto:

  • Identificar, analizar y sintetizar necesidades, a partir del conocimiento propio y el de otras personas.
  • Establecer de forma colaborativa objetivos y responsabilidades.
  • Investigar, clasificar y procesar información para transformarla en conocimiento.
  • Facilitar la conversación, la reflexión y el aprendizaje como medios para aportar soluciones.
  • Aprovechar el conocimiento y las experiencias de otras personas.
  • Producir y compartir conocimiento.
  • Resolver problemas y tomar decisiones aprovechando el trabajo en red y con autonomía.
  • Presentar y compartir soluciones y acuerdos.
  • Analizar, evaluar y compartir resultados. Transformarlos en experiencias colectivas.

Este trabajo colaborativo puede tener diferentes formas de organizarse en función de las necesidades existentes y de los objetivos que se persigan, pero en todos los casos subyace la idea de organización en red.

Si ponemos el foco en el aprendizaje, se pueden poner en marcha comunidades de práctica, formadas por personas que comparten necesidades, intereses, conocimiento y experiencias, más allá de sus áreas de responsabilidad. Estas comunidades están basadas en la confianza entre las personas que la conforman y no existe una coordinación desde el exterior.

Cuando el trabajo está más orientado hacia un proyecto en el que se debe dar respuesta a una necesidad o resolver un problema, además de las comunidades de práctica se necesita contar con equipos de trabajo en red en los que exista una definición más clara de objetivos y actividades. En esta forma de organización en red existe una diferenciación mayor de roles y responsabilidades con las que asegurar la consecución de los objetivos, además de minimizar las ineficiencias y la duplicación de esfuerzos.

En lo que se refiere a las herramientas que facilitan la dinamización de entornos colaborativos, la infraestructura tecnológica juega un papel muy importante. Pero no de la misma forma que en los sistemas de gestión corporativos tradicionales, donde la organización es quien pone la tecnología a disposición de los empleados para que estos se comporten como usuarios consumidores. Aquí la tecnología será un facilitador excelente para que las personas vayan construyendo sus entornos de colaboración a medida de sus objetivos, necesidades e intereses.

Un comunidad online se sustenta en una plataforma tecnológica abierta que facilita e impulsa procesos como los siguientes:

  • Entornos de trabajo compartido con un enfoque wiki, donde los contenidos pueden ser editados por los miembros.
  • Difusión de contenidos mediante su integración en herramientas web externas.
  • Compartición de archivos. Coauthoring de documentos donde podremos ver en tiempo real lo que está escribiendo otra persona. Utilización de hashtags para clasificar y acceder a la información.
  • Gestión de tareas compartidas en tiempo real.
  • Realización de presentaciones remotas mediante el uso de herramientas de webconference.
  • Utilización de Feeds RSS para desplegar un mismo contenido a muchos sitios y acceder en tiempo real a la actualización de contenidos publicados por otras personas.
  • Puesta en marcha de blogs para compartir conocimiento y experiencias.
  • Comunicación síncrona a través herramientas de mensajería instantánea y microblogging. Minimización del uso del e-mail, donde en muchos casos queda reducido a un sistema de avisos.
  • Accesibilidad desde dispositivos móviles.

Para cada una de estos procesos existen diferentes opciones de herramientas tecnológicas. En la red se pueden encontrar magníficas referencias como por ejemplo las de el caparazón, ReadWriteWeb o wwwhat’s new.

Muchas organizaciones entendieron en su día que invertir en determinados beneficios sociales de los trabajadores podía impactar positivamente en el clima laboral y conseguir fidelizar talento. Quizás sea el momento de plantearse cuáles serán los criterios por los que los trabajadores del conocimiento elegirán dónde, cuándo, cómo y con quién quieren trabajar.

Sólo en Europa, la UE maneja previsiones en las que hasta 2020 podrían crearse alrededor de 17 millones de puestos de trabajo relacionados con actividades altamente cualificadas. Las organizaciones que apuesten por la innovación y la productividad tendrán que entender que este nuevo talento elegirá sus proyectos en la medida que faciliten su desarrollo profesional y personal, y donde la tecnología no sólo sirva para soportar procesos sino para aprender, compartir conocimiento y potenciar la colaboración.

  1. 19 mayo 2010 a las 09:37

    Me encanta esta teoría, sinceramente. Pero, ¿alguien ha conseguido que funcione (más o menos) en algún sitio? Tengo 12 años de experiencia en gestión de equipos en el ámbito IT, en empresas más bien grandes (la más pequeña es en la que estoy ahora que tiene casi 100 empleados), y siempre me ha preocupado el tema de la gestión de equipos y la compartición del conocimiento.
    Pero me he encontrado con que, en general, hay dos tipos de personas: quienes no están interesadas en el conocimiento, y por tanto, no lo buscan, y quienes lo buscan para utilizarlo en provecho propio y, por tanto, no lo comparten.
    Siento aportar una visión pesimista…

    • 19 mayo 2010 a las 13:29

      No te falta razón en tu visión pesimista. Si estos modelos ya estuvieran implantados en las empresas en España, no escribiríamos sobre ellos. La clave aquí está en evidenciar que este tipo de talento va en aumento en las organizaciones, por motivos generacionales y también porque a pesar de todo la actividad empresarial progresa. Y estas personas cada vez se parecen menos a los dos tipos que mencionabas. Ellos han crecido en la red y para ellos desenvolverse en un entorno compartido no es tecnología ni innovación, simplemente no saben hacerlo de otra forma.

      Este tipo de transformaciones en la empresa pueden llegar por dos vías: porque el empresario tiene la visión o porque desde abajo las personas van forzándolo de forma natural en el día a día con sus actitudes e intereses.

      Visto el tejido empresarial que tenemos, creo que en España esta evolución llegará por la segunda vía.

      Si quieres ver un caso real de trabajo compartido, puedes buscar en Cisco. Tienen procesos y herramientas implantadas que les permiten trabajar de verdad en entornos colaborativos online.

      Gracias por acercarte.

  2. 19 mayo 2010 a las 18:17

    Hola Alberto,

    Muy buen artículo. Desarrollar muy claramente las necesidades específicas de desarrollo para pasar de una cultura centrada en la producción dirigida a una cultura de colaboración y sinergia. Fantástico. Realmente inspirador!.

    Un abrazo,

    Joaquin.

    • 19 mayo 2010 a las 20:49

      Muchas gracias Joaquín. Como bien dices, la colaboración como medio para la producción.

      Un abrazo.

  3. Adriana Guzmán
    19 mayo 2010 a las 19:10

    Concluyes de manera estupenda tu serie post. Más aún si consideramos que la piedra angular en cada organización, es el factor colaboración. Volviéndose un elemento indispensable para generar “confianza” en un entorno social que crece a la velocidad de la luz. Exigiéndonos niveles de compromiso y responsabildad cada vez mayores.

    Respondiendo un poco al comentario anterior, sobre quienes tienen conocimiento pero no lo comparten o lo utilizan a su propio beneficio; considero que cada uno de nosotros tiene un grado de responsabilidad para actuar en pro las empresas. No vasta con apoyar sus iniciativas o cuestionar sus tomas de decisiones; sino “generar canales de comunicación que permitan identificar y comprender el valor (intagible en la mayoria de la casos) de las comunidades en red que la forman(capacidades y responsabilidades compartidas). Generando así, comentarios, interrogantes, propuestas, ideas y acciones.

    Abrazos y Besos defeños ^____^

    • 19 mayo 2010 a las 20:56

      Así es, Adriana, a veces cargamos demasiado la responsabilidad en las empresas pidiendo que transformen procesos y hasta la cultura, sin darnos cuenta de que cada uno de nosotros tenemos una gran responsabilidad en impulsar organizaciones en red.

      Muchas gracias por tu visita, sabes que siempre es una alegría charlar contigo.

      Besos

  4. David Martínez
    19 mayo 2010 a las 23:19

    Muy interesante reflexión. Sin duda las tendencias actuales, no sólo en el ámbito de las organizaciones sino el el propio comportamiento de las personas y el uso de internet se dirige hacia la potenciación de entornos colaborativos.

    Sólo hay que ver el auge de las actuales redes sociales y la tendencia a la interconexión de sistemas que responde a una motivación de los propios usuarios de estar en contacto con otras personas y compartir conocimientos y experiencias. Somos un animal social y la tecnología no hace otra cosa sino facilitar un entorno donde pueda desarrollarse esa realidad.

    También me parece interesante el comentario de Observador Subjetivo, pero debo añadir que internet nos ofrece ejemplos diarios de personas que comparten conocimiento, y algo más, de forma totalmente altruista. Y este blog es un ejemplo más de ello.

    • 20 mayo 2010 a las 11:30

      Muchas gracias socio, a ver si te animas con el blog y con Twitter, que tienes mucho para compartir.

      Un abrazo.

  5. 23 mayo 2010 a las 18:48

    Muy buenas Alberto!

    De nuevo, un post más que interesante.

    Yo, por mi parte y por lo que veo en el día a día, creo que esas nuevas generaciones están llegando a las organizaciones. Están acostumbradas (estoy acostumbrado) a usar, por ejemplo, las nuevas tecnologías para compartir y alcanzar mayores porcentajes de productividad. Pero, claro, el salto generacional tardará en llegar a los puestos “más elevados” de las Empresas. Los jefes, no líderes, sin ganas de compartir y obsesionados por el rendimiento económico, aún prevalecen.

    Pero, como comentas en uno de los comentarios, todo llegará… Llegará el día en que “yo” sea el que maneja el cotarro y, entonces, intentaré por todos los medios Potenciar la Colaboración😉

    Aunque para entonces, ¿me habré quedado anticuado?

    Un abrazo!

    • 24 mayo 2010 a las 07:47

      Jesús, buena cuestión la que planteas. Efectivamente puede ocurrir que las personas que ahora trabajan de forma colaborativa, algún día alcancen posiciones de responsabilidad en las que acomodarse e intentar repetir los mismos hábitos que los que ahora tienen sus jefes. Algo así como lo que ocurría en Rebelión en la Granja, de Orwell.

      Muchas gracias por pasarte, siempre es un placer charlar contigo.

      • 24 mayo 2010 a las 12:54

        De nada, Alberto. Muy interesante el contenido que semana tras semana compartes en tu casa😉

        Exacto, ese sería otro tema. Estamos acostumbrados a que los puestos más elevados de las organizaciones sean personas de mediana y alta edad. “La experiencia es un grado”, me decía una y otra vez un familiar, pero… ¿no es desperdiciar la oportunidad de darle juego a nuevos e incipientes líderes? Los cotos cerrados no suelen ser muy sanos. Si se abriese el abanico, se podría conjugar la experiencia con la novedad e innovación.

        Me recuerda a los jubilados con gran experiencia que ofrecen su ayuda a jóvenes que empiezan. Sabiduría e innovación de la mano.

        ¿Utopía?

  1. 25 mayo 2010 a las 10:50
  2. 9 noviembre 2010 a las 13:46
  3. 27 marzo 2011 a las 06:36
  4. 4 abril 2011 a las 10:32

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