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A BUEN EMPRENDEDOR, POCAS PALABRAS BASTAN

No es algo nuevo que en España nos guste hablar más de los malos empresarios que de los buenos emprendedores. Desde luego en nuestra sociedad no se lleva demasiado eso de creer en nuestras propias capacidades, apostando por las buenas ideas y trabajando para llevarlas a éxito. Y es que en nuestra historia podemos encontrar casos muy significativos de personas que tuvieron ideas innovadoras y que asumieron riesgos, pero que no pudieron vertebrarlas ni convertirlas en algo útil para nuestra sociedad.

Podemos detenernos en verdaderos casos de innovación como los de Cosme García Sáez o Isaac Peral, quienes inventaron diferentes modelos de lo que hoy conocemos como el submarino, y que vieron como sus ideas no pudieron llevarse a la práctica por el rechazo de las autoridades de la época.

Otro ejemplo es el caso del ingeniero Leonardo Torres Quevedo, quien entre otros proyectos, ideó su “Aritmómetro Electromecánico”, la primera calculadora digital de la historia conectada a una máquina de escribir. Si este emprendedor hubiera contado con el apoyo adecuado de inversores y gobernantes, es muy probable que lo que actualmente significa Sillicon Valley hubiera podido desarrollarse cerca de Los Monegros, por ejemplo, en vez de conformarnos hoy con acoger allí una orgía de casinos y parques temáticos.

Existen más ejemplos, el de Juan de la Cierva y su autogiro, o el de Jerónimo de Ayanz y su máquina de vapor. En todos los casos la historia fue muy parecida, ideas innovadoras resultantes de capacidades individuales excelentes que se fueron al traste cuando hubo que aunar voluntades y asumir riesgos.

¿Y qué hemos aprendido de aquellas experiencias? A la vista de nuestra situación económica me temo que poco. De cualquier forma, aunque sigamos empeñados en poner trabas a aquellos que quieren arriesgar su talento y su capital, es verdad que algo empieza a moverse. A pesar de que las aspiraciones de muchos estudiantes españoles pasan por el funcionariado, la inquietud por emprender en algunos jóvenes es ya un hecho que trasciende las estadísticas. Algunos lo hacen cuando ya han trabajado algunos años en empresas y otros lo hacen en el comienzo de su propia carrera profesional. En ambos casos estos jóvenes apuestan su talento y se arriesgan por una idea, en vez de hacerlo por un trabajo “estable” en una organización.

¿Y qué ocurre en este sentido con las escuelas de negocio? Desde que comenzó la crisis actual no han parado de mejorar su cuenta de resultados, siendo cada vez más las personas que deciden realizar alguno de sus programas formativos. Y aunque esto es un hecho positivo, sigo sin tener muy claro cuál es su papel con respecto a los jóvenes emprendedores. Durante muchos años se han dedicado principalmente a fabricar directivos en serie, y no tanto a ayudar a las personas a despertar inquietudes por emprender. Es verdad que algunas de esas escuelas ya están haciendo esfuerzos importantes para reciclar sus programas y trabajar aspectos relacionados con la creación de empresas. En cualquier caso está por ver que desarrollar el espíritu emprendedor pase por desembolsar unas decenas de miles de euros e invertir casi dos años de tu vida.

Indudablemente algo empieza a cambiar en la percepción que nuestra sociedad tiene de los emprendedores. Pero todavía hay mucho que hacer, al menos mientras los poderes públicos sigan contribuyendo con su irresponsabilidad a que cale la idea de que ser emprendedor es casi lo mismo que ser como ese señor llamado Díaz Ferrán. De alguna forma, desde el poder los emprendedores son aún percibidos como elementos algo sospechosos, porque los condenados tienen la mala costumbre de querer salirse del carril único hacia el que algunos nos quieren dirigir.

Al buen emprendedor no le hacen falta muchas palabras, le hacen falta hechos y apoyos, de administraciones, inversores, bancos, y por supuesto de cada uno de nosotros, dando una oportunidad a sus productos y servicios, y aprendiendo a ver los fracasos como un simple alto en el camino.

  1. 15 junio 2010 a las 19:12

    Totalmente de acuerdo amigo
    En este país no se han mirado la definición estándar de emprendimiento. Va uno y pone el taller de mecánica 1.768.546 y, zas, ya está, es emprendedor, eso sí terminando de saturar el sector.
    Un saludo, cuidate

    • 16 junio 2010 a las 07:59

      Así es José Luis, a veces confundimos el término emprender con el de autoempleo, otras con el negociete, y a veces hasta con el que simplemente especula con una oportunidad de negocio.

      Gracias por acercarte.

  2. 15 junio 2010 a las 22:17

    El emprendedor, como todo ser autónomo pensante, es un problema, al menos un problema percibido, para el statu quo económico y político. A pesar de ello parece que al duo funcionariado/empresa le ha surgido un competidor que, si bien minoritario aún, viene pisando fuerte y promete ser un revulsivo importante para el sistema

    • 16 junio 2010 a las 08:04

      Totalmente de acuerdo, este competidor todavía minoritario promete ser un revulsivo para la economía, a pesar de que se desde la administración se le van a poner todas las dificultades, y seguramente será el más desprotegido de todos los perfiles profesionales. Y se lo tendrán merecido, por atreverse a pensar que se puede ganar uno la vida de forma diferente a los modelos establecidos granempresario/funcionario/empleado/subsidiado😛

  3. 16 junio 2010 a las 08:50

    Alberto:
    Ya he visto que has publicado el post que me anuciaste el otro día. Pues sí, tienes razon en tus “quejas”. Sintonizamos plenamente. Coincido con tu idea de que las escuelas de negocio, aunque se están moviendo, no cuidan la diversidad. Han sido fabricas de clones, y muy poco emprendedoras en sí mismas. Poco ejemplo han dado. Por otra parte, la imagen negativa que tiene el empresario en este país es el resultado de una mezcla, muchas veces merecida, pero tambien injusta. Estamos ahí intentando ennoblecer esa imagen para que no se nos caigan encima los estereotipos como losas. Es bueno que la gente escriba sobre esto, para matizar y valorar tambien lo bueno que tenemos.
    Gracias, por el post, nos movemos por los mismos territorios…
    un abrazo!!!

    • 16 junio 2010 a las 08:57

      Gracias Amalio, es bueno escribir sobre estos temas, sin ir más lejos, he terminado este post gracias al que escribiste hace unos días.

      Seguiremos insistiendo, con la palabra y con el ejemplo.

      Un abrazo.

  4. Xavier Rondón
    26 junio 2010 a las 23:58

    hola Alberto Blanco. soy estudiante de la carrera de Higiene y Seguridad Industrial. soy de venezuela. en este momento me encuentro realizando mi tesis de grado. esta trata sobre el conocimiento de los trabajadores y trabajadoras en materia de seguridad industrial. le escribo para ver si usted tiene algun material que me pueda serivir para mi investigación. saludos

    • 28 junio 2010 a las 00:11

      Hola Xavier, lamento no poder ayudarte en este tema. No trabajo la materia de Prevención de Riesgos Laborales, como lo denominamos en España, que entiendo que es equivalente a Higiene y Seguridad Industrial.

      Si quieres buscar información de prácticas españolas al respecto, puedes buscar por el tema “Prevención de Riesgos Laborales”.

      Saludos

  5. Francisco
    15 julio 2010 a las 12:35

    Hola Xavier…. vivo en Andalucía…..donde la crísis económica y el desempleo han calado con bastante virulencia…
    Soy licenciado en ciencias del trabajo amén de diplomado en relaciones laborales…
    Mi pregunta es la siguiente: ¿Es compatible nuestro actual sistema de relaciones laborales con la competitividad que se exige de cualquier país en la zona euro?
    ¿Crees que se esta apoyando adecuadamente desde las instituciones para que los emprendedores puedan desarrollar sus proyectos?¿Que tienes que decir acerca del papel de la banca en todo esto?
    un saludo

    Francisco

    • 15 julio 2010 a las 14:06

      Por lo que parece no es muy compatible, y no tanto por los aspectos relativos al despido, sino por la falta de incentivos a la contratación, sobre todo en pequeñas empresas.

      En cuanto a tu pregunta sobre el apoyo de las instituciones, oficialmente nunca hemos tenido más más programas de apoyo a emprendedores que los que hay hoy en día. Pero sólo oficialmente porque dudo que en las instituciones entiendan realmente la necesidad de emprender, fundamentalmente porque están formadas por funcionarios que jamás han emprendido nada, y que tampoco han sido empleados en la empresa privada.

      La banca, jejeje, daría para un post. En los últimos años la banca se ha hinchado a financiar a “emprendedores” del ladrillo, no sólo con préstamos sino entrando en el capital de esas empresas. Ahora la situación ha cambiado, ya no financian a esos “emprendedores”, ni tampoco al resto.

      Gracias por tu comentario.

  1. 1 octubre 2014 a las 01:55
  2. 23 octubre 2014 a las 12:40
  3. 15 noviembre 2014 a las 00:18
  4. 4 agosto 2015 a las 15:05
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  5. 4 octubre 2015 a las 17:17

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