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ESCAPAR DEL PENSAMIENTO GRUPAL

En uno de los capítulos de su libro El ElementoKen Robinson habla de hasta qué punto podemos llegar a vivir condicionados por nuestra identificación con un grupo, y el modo en que asumimos su actitud. Se refiere a lo que algunos psicólogos llaman pensamiento grupal.

A priori este concepto puede llegar a confundirse con la idea de inteligencia colectiva. Pero basta profundizar un poco para ver que no tienen nada en común. Mientras que el pensamiento grupal hace que el grupo piense y actúe en masa, dificultando las capacidades individuales de sus miembros, el aprovechamiento de la inteligencia colectiva persigue que fluyan las ideas y el conocimiento, a través de la suma de las capacidades individuales y la colaboración.

Durante los últimos años hemos asistido a planteamientos como los que por ejemplo hacía Nicholas CarrIs Google making us stupid? Éste y otros autores intentaron convencernos del impacto negativo de internet tanto en nuestras capacidades cognitivas como de relación con los demás. De alguna forma venían a decirnos que internet nos estaba llevando sin posibilidad de salvación hacia el pensamiento grupal.

El caso es que basta darse una vuelta por la blogosfera, las redes sociales, los entornos abiertos de trabajo colaborativo, Youtube, o fijarse en fenómenos como Wikileaks para darse cuenta de que no solo no estamos volviéndonos estúpidos, sino que internet y especialmente la web social nos están facilitando escapar de las diferentes formas de pensamiento grupal, acercándonos a algo más parecido a la inteligencia colectiva.

¿Y en qué punto de este camino están las empresas? En la mayoría todavía siguen imperando las tesis de Carr, aunque nunca hayan oído hablar de él. Cualquier avance se convierte en un parto, preguntándose qué pasará con esa cosa amada y llamada cultura corporativa. No tanto en lo que se refiere a estructuras, procesos, sistemas y tecnologías, sino en sus valores, símbolos, actitudes y estilos de liderazgo. No parece importarles que para bien o para mal el concepto de cultura ya se está desvaneciendo por sí solo. Las personas cada vez se comprometen más con los proyectos y menos con las marcas. Y el liderazgo se entiende cada vez más en convivencia con las jerarquías, pero no a merced de las jerarquías.

La paradoja es que si nos fijamos en la parte alta de la pirámide jerárquica, también encontramos que se va disipando la idea de cultura, pero en muchos casos no para poner en marcha nuevas formas de entender las relaciones de las personas en las empresas, sino para exhibir verdaderas lecciones magistrales de pensamiento grupal, si es preciso uniformado con corbatas del color corporativo.

Para muchas empresas saber aprovechar la inteligencia colectiva de las personas se ha convertido en una verdadera necesidad. La buena noticia es que aquí no hay recetas complejas para conseguirlo, basta con atreverse a dejar de ver la web social como algo que nos hace estúpidos. Porque para eso ya está el pensamiento grupal.

  1. 18 enero 2011 a las 08:36

    Muy buen post Alberto una vez más aportando claridad, gracias.

    La inteligencia grupal, el conformismo, la obediencia al grupo, son materias ampliamente estudiadas desde la psicología social y sumamente interesantes, esta influencia puede ser y es positiva y negativa dependiendo de como se gestione, Internet entendido como el Gran Grupo Social y las investigaciones en este medio no han hecho más que comenzar.

    Desde luego, estoy con @AntonioPamos ( http://wp.me/pKCOV-6K ) que para aprenderme los Reyes Godos los miro en el Google, y reservo mi memoria para aprenderme por propia voluntad, una canción de los Beatles o un poema de Benedetti que también encuentro en la red.

    • 18 enero 2011 a las 22:23

      Juan, qué cosa tan paradójica, el mayor entorno de aprendizaje y socialización que ha existido nunca sigue siendo percibido como algo que aborrega a jóvenes y les dificulta relacionarse con los demás.

      Gracias por pasarte, amigo.

  2. Alberto Barbero
    18 enero 2011 a las 11:45

    Qué interesante me resulta, Alberto, lo de que el modelo de las “culturas corporativas” se esté diluyendo y la mayoría de los directivos no se estén dando cuenta. Me encanta lo de que “las personas cada vez se comprometen más con los proyectos y menos con las marcas”…esta frase lo dice casi todo.

    Yo también tengo esa sensación, pero no sé si es más un deseo que una realidad: pienso que es un modelo que da pocas oportunidades al desarrollo personal y profesional, veo que las tecnologías están produciendo una mutación hacia una gran oportunidad… pero todavía convivo con resistencias, con sistemas capados, con miradas que parece que se dirigen a otros sitios.

    • 18 enero 2011 a las 22:31

      Muchas gracias, Alberto. Parece inevitable la resistencia ante la pérdida de poder y control, y en general ante la idea de que las personas se salgan del carril único que existe en muchas organizaciones. Pero lo verdaderamente inevitable es que estos cambios se van a producir. Esto es deseo y también realidad.

      Un abrazo.

  3. 25 enero 2011 a las 12:22

    Hola Alberto
    Era lógico aunque ahora pasa a ser una cuestión de estricta supervivencia. En cualquier caso, estamos de enhorabuena…
    Decía el enano aquel de las gafas redonditas que “el trabajo te hará libre”, no se…pero está claro que el trabajo, entre otras cosas, genera conocimiento y lo estabamos desperdiciando de forma escandalosa.
    Cuidate

    • 25 enero 2011 a las 16:35

      El trabajo genera conocimiento, pero si todavía desperdiciamos los bienes materiales que produce, imagina qué no haremos con esa cosa llamada conocimiento.

      Un abrazo

  4. 25 febrero 2011 a las 11:18

    Aunque rescato este post algo tarde, me ha parecido sumamente interesante.

    Aplicado el pensamiento grupal al discurso oficial de RRHH en muchas organizaciones podríamos encontrar casos como los de “las personas son lo más importante” , “utilizamos una política de responsabilidad social con nuestros propios empleados y colaboradores”, etc. que no son más que repetir una mentira muchas veces para intentar conseguir que parezca que sea verdad. Además, creyendo la empresa (el staff directivo) que realmente está sucediendo.

    Un abrazo

    • 25 febrero 2011 a las 20:13

      Así es Nacho, pero no te olvides de que hay que reforzar esos mensajes con un buen reportaje pagado en alguna revista especializada, y por supuesto que no falte un premio al bestplacetururú.

      Hay que evitar que la gente se salga del carril único😛

      Un abrazo

  1. 9 mayo 2011 a las 20:50

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