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MÁS LEARNING AGILITY, TURNO PARA BEMATE

23 noviembre 2014 28 comentarios

4966244414_176d45afeb_zContinuando con el concepto de calidad directiva y ejemplos de learning agility como el de WhatsApp, esta vez me quiero centrar en la revolución que está viviendo la industria turística a manos del consumo colaborativo, especialmente a través de la plataforma Airbnb.

Hablamos de una compañía que nació en 2007 con una idea muy simple: ofrecer alojamientos particulares por poco dinero. Pero el hecho de que en 2014 más de 15 millones de personas en todo el mundo hayan utilizado Airbnb, y de que para algunos expertos valga ya más que la cadena hotelera Hyatt, no es solo una cuestión de precio. Existe un factor que ha sido determinante para los usuarios: ofrecer una nueva forma de viajar viviendo la experiencia de conocer a personas vinculadas al destino.

¿Y cuál ha sido la reacción de la industria? En algunos casos inmovilismo y en otros conformismo, limitándose a presionar a las administraciones públicas para regular la actividad y luchar contra la economía sumergida, que ciertamente también es una realidad.

Pero afortunadamente no todo ha sido así. Un ejemplo reciente ha sido el de Room Mate Hotels poniendo en marcha BeMate, una plataforma similar a Airbnb en la que aprovechando la proximidad de sus hoteles, los usuarios pueden disfrutar de servicios propios de un hotel como parking, limpieza o consigna de maletas. En este caso Learning Agility es la capacidad de Kike Sarasola y su equipo para conseguir, en momentos de incertidumbre, generar nuevas ideas y construir sobre las de otros, y no quedarse en un business plan sino hacer que las cosas pasen.

El resultado es un nuevo modelo de negocio, que además de rellenar el hueco de la cuenta de resultados provocado por los clientes que buscan una nueva forma de viajar, les prepara para competir en un nuevo escenario en el que la función no ha hecho más que comenzar.

Puede que la industria todavía perciba a Airbnb como una salida para viajeros sin recursos y hippies posmodernos, pensando que sus clientes, turistas y en especial los de negocio, están a salvo. Pero no es del todo cierto. Las personas que ya han utilizado Airbnb para sus vacaciones, principalmente los más jóvenes, están demandando ya una alternativa al hotel cuando viajan por motivos de trabajo.

Esto lo sabe ya Airbnb, y por eso ha lanzado un portal de negocios para viajes de empresa. Y para darle más emoción al asunto, las empresas están empezando a verlo con buenos ojos. Por un lado pueden reducir los costes de los viajes corporativos, y por otro pueden ofrecer a sus empleados una experiencia similar a la que ya disfrutan en su vida privada.

Podemos dedicar nuestro tiempo a mirar por la ventana y ver solo piratas que amenazan la supervivencia de nuestra empresa. Pero también podemos dedicar nuestras energías a explorar lo que ocurre extramuros de nuestro negocio, trabajando con nuevas ideas y con las de otros, y sobre todo haciendo que salten de un powerpoint a la realidad. Porque estos factores que componen nuestro learning agility serán cada vez más determinantes sobre lo que se espera de nuestra calidad directiva.

La imagen es de jm3 bajo licencia Creative Commons.

REDES DE TALENTO

27 octubre 2012 18 comentarios

Muchas personas defienden que las redes sociales nos han hecho más sociales, otras que van a terminar por convertirnos en seres insociables. Ni expertos ni autores coinciden en  el verdadero impacto que tendrán en nuestra sociedad, presente y futura. Sin embargo hay algo en que sí parece que estamos de acuerdo, y es que las redes sociales nos han descubierto que somos más sociales de lo nos habían dicho.

En muchos aspectos las redes sociales han cerrado el paréntesis que se abrió hace ya varias generaciones cuando la vida se trasladó de las áreas rurales a las grandes urbes. Poco a poco fueron desapareciendo los espacios de conversación cotidianos y espontáneos que suponían una de las formas principales de entretenimiento y relación entre las personas.

Ahora esos espacios de conversación ya no se dan en la plaza de un pueblo, sino en la red, abriéndonos nuevas posibilidades para relacionarnos, entretenernos, aprender,  buscar empleo, o hacer negocios, por ejemplo.

Pero para entender esta transformación no basta con hablar de tecnología, o de nuevos canales de información y acceso a contenidos, es necesario hablar de participación. Según el último estudio Digital Life de TNS, más de 2.100 millones de personas en todo el mundo consumen contenidos, productos y servicios en la red. Y casi una tercera parte de estas personas genera también contenidos en forma de fotos, vídeos, blogs y microblogs. Y esa es una de las razones principales por las que las redes sociales se han convertido en la principal actividad online en todo el mundo.

Aunque la mayoría de las empresas son conscientes de este hecho, todavía son pocas las que analizan cómo encontrar nuevas formas de hacer negocio en internet y los medios sociales. Y menos aun son las verdaderamente conscientes de que además de la estrategia, el marketing y la tecnología, son las personas que trabajan en las empresas las que juegan el papel protagonista en estos nuevos escenarios.

Es difícil que una organización pueda adentrarse con éxito en las redes sociales sin entender que necesita contar con personas con ideas y capaces de multiplicar su valor mediante la colaboración con los demás.

Nuevo talento

¿Y cómo pueden las organizaciones contar con este nuevo talento? Como se ha hecho siempre, atrayéndolo o desarrollándolo. Pero en primer lugar entendiendo que muchas de esas personas vienen con otro cableado mental en forma de nuevas competencias y motivaciones, que en la mayoría de los casos son transversales a lo que determina la descripción de un puesto de trabajo.

Algunas de estas competencias son la multidisciplinariedad, el trabajo en red, la orientación al aprendizaje, la inteligencia social, el pensamiento de diseño, la sensibilidad multicultural, y por supuesto la competencia digital.

Y en lo que respecta a la motivación, este talento tiene una idea del trabajo más alejada de la centralidad que tuvo para las generaciones anteriores, y más cercana a lo que es el jobless work, el trabajo sin puesto de trabajo. Estas personas demandan una mayor participación, donde se explique bien el por qué y el para qué, estableciendo objetivos conjuntamente, y recibiendo un feedback rápido, tanto para recompensar como para criticar.

El informe El Mundo Conectado, publicado por Cisco, es muy claro en lo que respecta a lo que significa internet, las redes sociales y la tecnología para este nuevo talento. Para un 30% de los jóvenes profesionales Internet es tan importante como las necesidades básicas de alimento o refugio. El 66% de estas personas percibe los smartphones y los portátiles como la tecnología más importante de sus vidas. El 70% están conectados en Facebook con sus jefes y compañeros de trabajo. Y un 40% aceptarían un trabajo con menor remuneración por poder elegir las tecnologías con las que trabajar.

Parece claro que contar con este nuevo talento pasa por conseguir que las organizaciones vean internet y las redes como una oportunidad y no como una amenaza. Y son los departamentos de Recursos Humanos los que parten de la mejor posición para ayudar a impulsar en las organizaciones las redes sociales, integrándolas de forma natural en sus procesos de gestión del talento.

Atracción del talento en la red, Reclutamiento 2.0

El fin del reclutamiento en redes sociales es el mismo que el del reclutamiento tradicional, identificar a la persona que mejor se ajuste al puesto. Lo que cambia es el medio, y es justo aquí donde es más fácil confundirse. El medio no son las redes en sí mismas sino una nueva actitud para participar en las redes, conversando con los candidatos, creando comunidad con ellos. En definitiva, haciendo más community y menos branding.

Por eso hablar de reclutamiento 2.0 es mucho más que facilitar al departamento de Recursos Humanos tener presencia en Linkedin, Facebook, Twitter y Youtube. Es necesario el apoyo del negocio, facilitando a los profesionales de la organización participar en las redes sociales. Porque la conversación de un experto de nuestra organización en un grupo de Linkedin, por ejemplo, puede llegar a ser más efectiva con un candidato que todos los paquetes premium que contratemos.

Uno de los mayores beneficios del reclutamiento 2.0 es la llegada al candidato pasivo. Si queremos aprovechar las redes sociales para atraer a los mejores, tendremos que saber explicar el proyecto que les podemos llegar a ofrecer. Y para eso no hay mejor práctica en reclutamiento 2.0 que aquella que facilita la colaboración entre técnicos de selección y expertos del negocio para conversar con los candidatos en la red.

Aprovechamiento de la inteligencia colectiva

Una de las mayores aportaciones de las redes sociales a la gestión del talento está siendo el impulso de nuevas formas de aprendizaje, de gestionar el conocimiento, y como resultado, de innovar.

Conceptos como los Entornos Personalizados de Aprendizaje (PLE) están considerados como la metodología más eficiente para manejar la abundancia de información que existe en la web y transformarla en conocimiento.

¿Y en qué se basan estos conceptos de aprendizaje social y gestión del conocimiento? Fundamentalmente en la idea de inteligencia colectiva, en la diversidad de visiones e intereses, en la conexión entre personas con fuentes de información, en situar la motivación por aprender por encima del conocimiento que ya se posee. Y principalmente en que el conocimiento ya no es poder, el acceso al conocimiento es poder.

Preguntas del tipo ¿quién va a dedicar su tiempo contribuyendo a los demás sin obtener nada a cambio? suenan cada vez más anacrónicas. Sin olvidarnos de Maslow y su pirámide, cada vez entendemos mejor la idea de recompensa basada en el reconocimiento, la visibilidad y la reputación.

Esta forma de recompensa es la que nos ayuda a enriquecer nuestra identidad digital, que no es la que nosotros nos creamos sino la que la comunidad nos atribuye, por nuestra contribución y por nuestra transparencia.

Pero los procesos de crowdsourcing no son un camino de rosas, el éxito o fracaso en una organización del aprendizaje colaborativo, la gestión del conocimiento o de programas de innovación abierta va a depender en gran medida de cuatro factores: la confianza que generen las personas identificadas como expertos, la masa crítica de participación que se pueda alcanzar, la inmediatez con la que las personas obtienen lo que buscan, y por último la transparencia de la organización, especialmente desde la alta dirección.

Conocer datos como los que ofrecía recientemente Karpesky Labs sobre el uso de las redes sociales en las empresas, donde el 76% de las grandes compañías en España impide a sus empleados acceder a las redes sociales en la oficina, evidencia que los líderes de una organización continúan siendo reconocidos exclusivamente por su eficacia y eficiencia, y no por facilitar la participación. Dicho de otra forma, sigue vigente el mantra de que compartir conocimiento es perder poder.

No importa que miremos a corto o a largo plazo, ya es un hecho que este nuevo talento se compromete cada vez más con los proyectos y menos con las marcas. Aprovechar la potencia de las redes informales es lo que permitirá contar con las personas adecuadas para  abordar las realidades cada vez más complejas a las que se enfrentan las organizaciones.

Artículo publicado en la revista de APD (Asociación para el Progreso de la Dirección)

La imagen es de Pietroizzo, bajo licencia Creative Commons

NO-ALUMNOS Y NUEVOS TRABAJADORES

8 noviembre 2011 6 comentarios

Dicen que la envidia es nuestro pecado nacional, pero yo creo que realmente es la contumacia. A pesar de que una buena parte de los niños que hoy están en las escuelas trabajarán en el futuro en profesiones que ahora no somos capaces de imaginar, seguimos empeñados en considerar el mercado productivo actual como el eje director de nuestro sistema educativo.

El ejemplo más claro lo estamos viendo en las nuevas profesiones que están apareciendo alrededor de Internet y las tecnologías. Profesiones como las de expertos en Usabilidad y Ergonomía, desarrolladores del Internet de los Objetos, o el caso de los Coolhunters, nos muestran a personas con capacidad y ganas de construir ellos mismos su propia profesión. Y como estas nuevas profesiones no cuentan aún con formación reglada lo hacen a través del autoaprendizaje, el aprendizaje de los demás y el trabajo en comunidad.

Predecir el futuro pasa primero por entender el presente, y eso implica ayudar a los alumnos que hoy están en las escuelas para que se comporten como no-alumnos,  facilitando su desarrollo en dos competencias clave: la orientación al aprendizaje  y el trabajo en red.

Mientras que la orientación al aprendizaje es la única actitud posible ante la cada vez más rápida caducidad de los conocimientos, el trabajo en red es la mejor forma de que las personas puedan producir y compartir conocimiento, y así transformarlo en experiencias colectivas.

¿Y cómo atraerán y desarrollarán las empresas a estos no-alumnos? En primer lugar entendiendo que vienen con un nuevo cableado mental en forma de nuevas competencias y motivaciones.

Competencias como la orientación al aprendizaje, la inteligencia social, el trabajo en red más allá del networking, la competencia digital, la multidisciplinariedad y las visiones híbridas, el design thinking, el pensamiento crítico y la sensibilidad multicultural.

¿Y qué les motiva en el trabajo? Para empezar, una idea de lo que es un buen trabajo con un significado de centralidad e importancia distinto al que ha tenido para las generaciones anteriores. Citando al profesor José M. Peiró, se puede decir que los jóvenes entienden el trabajo más cerca del hedonismo o la eudaimonía. Por tanto esta idea del trabajo requerirá de nuevas formas de estimular y motivar a los futuros jóvenes profesionales, como bien explicaba aquí Dolors Reig.

En la actualidad los procesos para identificar y desarrollar talento en las organizaciones se basan en los conocimientos, competencias, aptitudes, habilidades, desempeño y potencial. La cuestión es que estos jóvenes proyectan una nueva visión de su desempeño y potencial a través de sus portfolios online, bien sea en blogs, entornos personalizados de aprendizaje, escritorios compartidos, o en las redes sociales. Y entienden que existen otros criterios de valoración, basados tanto en lo que publican y comparten, como en el valor de sus redes. En definitiva incorporan un nuevo criterio para su valoración dentro de las organizaciones, la reputación digital.

La gestión por competencias es posiblemente el menos malo de los modelos de gestión de personas en las organizaciones, puesto que se centra en los comportamientos de las personas en su puesto de trabajo, minimizando la disonancia entre negocio y personas. Pero no habrá otra salida que integrar estas nuevas competencias a través de comportamientos directamente observables, y facilitar que convivan los aspectos de motivación que demanda esta nueva generación con los de generaciones anteriores.

Aún así, no es el único reto que tendrán las grandes organizaciones con respecto a los profesionales del futuro. A pesar de la incertidumbre que se respira en nuestra sociedad, hay cada vez más jóvenes que se animan a convertir sus ideas, pasiones y capacidades en sus propios proyectos profesionales. Y eso es algo bueno, porque mientras no seamos capaces de promover una cultura emprendedora entre nuestros jóvenes, seguiremos dejando la responsabilidad de crear riqueza y progreso en manos de muy pocas empresas.

La imagen es de Cayusa, bajo licencia Creative Commons.

GEF, IDEAS PARA UNA REVOLUCIÓN EDUCATIVA

9 octubre 2011 5 comentarios

Se dice que en España contamos con más de 40 millones de entrenadores de fútbol, capaces de resolver por sí solos un mundial con la única ayuda de un buen sillón relax y una cerveza.

Algo parecido ocurre cuando hablamos de educación. No hay tertulia televisiva o radiofónica que se precie que no cuente con sus ministrables de educación, pero casi siempre tan cargados de crítica, queja y reproche como escasos de ideas.

Así que uno se siente afortunado cuando tiene la oportunidad de vivir de cerca un debate que pretende transformar la educación desde las ideas y las propuestas, con muchas preguntas y algunas respuestas. Eso es lo que fue el Global Education Forum 2011, un foro de ideas para una revolución educativa.

Y si se habla de revolución educativa, los alumnos cuentan. Por eso los alumnos fueron los primeros protagonistas, compartiendo su proyecto 4education y demostrando que las redes sociales no pueden estar al margen del mundo educativo.

Me gustaron las armas de instrucción masiva que compartió Milton Chen, basta darse una vuelta por el canal Youtube de Edutopia para entender su reivindicación del pensamiento crítico y de una educación basada en proyectos. Esta idea de educación por proyectos me recordó al que sigue siendo uno de los proyectos educativos más disruptivos que conozco, El Proyecto Facebook de Piscitelli.

Descubrí a Sir William Atkinson, quien inundó el GEF con su pasión y el aval de haber convertido uno de los peores centros educativos de Reino Unido, Phoenix High School, en un ejemplo de que no hay nadie que no pueda aprender ni a quien no se le pueda enseñar.

Me quedo con la idea de Tony Wagner de ayudar a los alumnos a aprender por sí mismos, algo que ya pudimos comprobar que funciona, como The hole in the wall de Sugata Mitra.

Lisa Nielsen planteó la necesidad de conectar la vida en la escuela con la vida real, incorporando en el aprendizaje tecnologías a veces prohibidas como los teléfonos móviles. Y es que como dijo Genís Roca en TEDxMoncloa, es paradójico que hoy dispongamos de mejor tecnología en casa que en las organizaciones. Aquí podéis ver el prezi que utilizó Lisa, un ejemplo en sí mismo de innovación educativa.

Por la tarde vivimos un debate muy particular, moderado y a veces acaparado por Eduardo Punset. Fue un lujo ver a Eduardo Serra hablar de la iniciativa Transforma España. A Juan José Nieto y su experiencia viva del IES Julio Verne de Leganés y de la plataforma Mejora tu escuela pública. José Antonio Marina fue quien puso el contrapunto a algunas ideas expuestas durante la mañana, sobre todo las que tenían que ver con la motivación y los aspectos cognitivos. Fue muy estimulante descubrir el proyecto de Javier Roglá, Empieza por educar, que sin pretenderlo deja en evidencia a muchas ocurrencias políticas alrededor de los centros de excelencia y alto rendimiento.

Me hizo mucha ilusión ver al gran José de la Peña al lado de tantos primeros espadas. Pepe nos habló del Movimiento E3 y demostró una vez más que Fundación Telefónica hace más por la reputación de Telefónica que los muchos millones que se gastan en publicidad.

Me lo pasé en grande, en buena parte por culpa de un tal Mago More, un auténtico todoterreno encima de los escenarios. También porque este año desde Grupo ACTUAL tuvimos la oportunidad de colaborar con el GEF. Pero sobre todo porque uno siempre disfruta viendo el éxito de personas tan queridas como el alma mater del GEF Nieves SegoviaSilvia Pradas, Concha CanoyraLuisa Tristán, Pedro Iglesias y todo el equipazo del SEK.

Los focos se han apagado hasta el año próximo pero como bien dijo Nieves, el #GEF11 no ha terminado, porque el debate continúa en la red…

ENREDADOS POR LA SOSTENIBILIDAD

Los próximos días 7 y 8 de junio se celebrará en Madrid una nueva edición de la Cumbre de Gestión Sostenible, organizada por la Asociación Española de la Calidad (AEC).

Esta tercera edición se desarrollará bajo el lema Enredados por la sostenibilidad. Estaré en buena compañía hablando de empresa 2.0, redes y personas, gracias  a la amable invitación de Leire Borderias, una de esas personas inquietas que disfrutan promoviendo puntos de encuentro entre personas e ideas.

Las personas interesadas en asistir pueden inscribirse aquí. El evento también se podrá seguir por streaming en la web de la AEC, y en Twitter desde @aec_es y con el hashtag #CGS2011.

LEÓN 2.0, MÁS QUE REDES SOCIALES

8 febrero 2011 8 comentarios

El pasado sábado 5 de febrero se celebró en León la primera jornada sobre redes sociales León 2.0, organizadas por el Ayuntamiento de León y en la que participé junto a @Yoriento, @mediotic, @Gallir, @Taxioviedo, @jaime_estevez y @elenasanchezra.

Fue un día para conocer, disfrutar y aprender de personas interesantes. También para descubrir hasta dónde se puede llegar cuando se pone ilusión y voluntad. Como la del propio Alcalde de León @pacofleon,  la del Concejal de Participación Ciudadana @halconmilenariu, y la de las personas que con su participación hicieron una jornada útil y divertida.

Os dejo aquí la presentación y el vídeo de mi intervención, no sin antes expresar mi gratitud al artífice de que este sarao fuera una realidad, el gran @minipunk.

 

ESCAPAR DEL PENSAMIENTO GRUPAL

En uno de los capítulos de su libro El ElementoKen Robinson habla de hasta qué punto podemos llegar a vivir condicionados por nuestra identificación con un grupo, y el modo en que asumimos su actitud. Se refiere a lo que algunos psicólogos llaman pensamiento grupal.

A priori este concepto puede llegar a confundirse con la idea de inteligencia colectiva. Pero basta profundizar un poco para ver que no tienen nada en común. Mientras que el pensamiento grupal hace que el grupo piense y actúe en masa, dificultando las capacidades individuales de sus miembros, el aprovechamiento de la inteligencia colectiva persigue que fluyan las ideas y el conocimiento, a través de la suma de las capacidades individuales y la colaboración.

Durante los últimos años hemos asistido a planteamientos como los que por ejemplo hacía Nicholas CarrIs Google making us stupid? Éste y otros autores intentaron convencernos del impacto negativo de internet tanto en nuestras capacidades cognitivas como de relación con los demás. De alguna forma venían a decirnos que internet nos estaba llevando sin posibilidad de salvación hacia el pensamiento grupal.

El caso es que basta darse una vuelta por la blogosfera, las redes sociales, los entornos abiertos de trabajo colaborativo, Youtube, o fijarse en fenómenos como Wikileaks para darse cuenta de que no solo no estamos volviéndonos estúpidos, sino que internet y especialmente la web social nos están facilitando escapar de las diferentes formas de pensamiento grupal, acercándonos a algo más parecido a la inteligencia colectiva.

¿Y en qué punto de este camino están las empresas? En la mayoría todavía siguen imperando las tesis de Carr, aunque nunca hayan oído hablar de él. Cualquier avance se convierte en un parto, preguntándose qué pasará con esa cosa amada y llamada cultura corporativa. No tanto en lo que se refiere a estructuras, procesos, sistemas y tecnologías, sino en sus valores, símbolos, actitudes y estilos de liderazgo. No parece importarles que para bien o para mal el concepto de cultura ya se está desvaneciendo por sí solo. Las personas cada vez se comprometen más con los proyectos y menos con las marcas. Y el liderazgo se entiende cada vez más en convivencia con las jerarquías, pero no a merced de las jerarquías.

La paradoja es que si nos fijamos en la parte alta de la pirámide jerárquica, también encontramos que se va disipando la idea de cultura, pero en muchos casos no para poner en marcha nuevas formas de entender las relaciones de las personas en las empresas, sino para exhibir verdaderas lecciones magistrales de pensamiento grupal, si es preciso uniformado con corbatas del color corporativo.

Para muchas empresas saber aprovechar la inteligencia colectiva de las personas se ha convertido en una verdadera necesidad. La buena noticia es que aquí no hay recetas complejas para conseguirlo, basta con atreverse a dejar de ver la web social como algo que nos hace estúpidos. Porque para eso ya está el pensamiento grupal.