Archivo

Posts Tagged ‘conocimiento’

IDEAS Y WEB SOCIAL, ¿SOLO PARA CONVENCIDOS?

Los cambios que está provocando internet, especialmente la web social, y las ideas que están surgiendo alrededor de las nuevas formas de entender las relaciones entre las personas, los negocios y la sociedad en general, han facilitado la aparición de diferentes espacios de difusión de ideas, donde el acceso al conocimiento está adquiriendo un ancho de banda inimaginable hace tan solo unos años.

Solo en Madrid, basta darse una vuelta por el área de Debate y Conocimiento de la Fundación Telefónica, Innosfera, Medialab Prado, Absolut Lab, Hub Madrid o Café&Periodismo, por ejemplo, para comprobar la abundancia de iniciativas excelentes que persiguen reunir a un grupo de personas para divulgar ideas, crear conocimiento e impulsar la innovación y la transformación.

Pero hay un hecho alrededor de estas iniciativas que me llama la atención. La mayoría de las personas que participamos habitualmente en estos eventos somos de alguna forma, los convencidos. Personas apasionadas por entender estos nuevos cambios y por llevarlos a la práctica de nuestro día a día.

Y lo que echo en falta en la mayoría de los casos es la participación de las empresas, las que deberían ser las primeras interesadas en conocer estas ideas. Las multinacionales y las pymes, las de la llamada economía industrial y las empresas del conocimiento. El resultado es casi siempre el mismo, sus directivos no están ni tampoco se les espera.

¿Por qué ocurre esto? En mi opinión hay dos motivos principales. Por un lado a las empresas les cuesta mucho salir de su espacio de confort, aunque ese confort consista actualmente en una subsistencia penosa a la espera de que “se acabe” la crisis. Por otro lado, muchas de las personas capaces de generar estas nuevas ideas tampoco se sienten entusiasmadas por acercarse a las empresas, especialmente a las de cierto tamaño. Posiblemente entienden que es más agradecido compartir sus ideas en organizaciones menos complicadas y con una estructura menos empresarial.

Creo que es un desperdicio no aprovechar estos espacios de participación abierta para provocar un encuentro intelectual cara a cara, entre quienes defienden sus modelos de negocio establecidos y quienes tienen nuevas ideas sobre las formas en que las personas y las empresas están interactuando. Si no somos capaces de llevar estas nuevas ideas a las empresas, si nos conformamos con que estas ideas se queden en un blog, terminaremos por crear espacios interesantes intelectualmente pero será estéril hablar de innovación o transformación.

¿Puede hacerse? Pronto lo veremos. Estén atentos a sus pantallas…

_____________

La fotografía es de Darwin Bell en Flickr, bajo licencia Creative Commons

Anuncios

ESCAPAR DEL PENSAMIENTO GRUPAL

En uno de los capítulos de su libro El ElementoKen Robinson habla de hasta qué punto podemos llegar a vivir condicionados por nuestra identificación con un grupo, y el modo en que asumimos su actitud. Se refiere a lo que algunos psicólogos llaman pensamiento grupal.

A priori este concepto puede llegar a confundirse con la idea de inteligencia colectiva. Pero basta profundizar un poco para ver que no tienen nada en común. Mientras que el pensamiento grupal hace que el grupo piense y actúe en masa, dificultando las capacidades individuales de sus miembros, el aprovechamiento de la inteligencia colectiva persigue que fluyan las ideas y el conocimiento, a través de la suma de las capacidades individuales y la colaboración.

Durante los últimos años hemos asistido a planteamientos como los que por ejemplo hacía Nicholas CarrIs Google making us stupid? Éste y otros autores intentaron convencernos del impacto negativo de internet tanto en nuestras capacidades cognitivas como de relación con los demás. De alguna forma venían a decirnos que internet nos estaba llevando sin posibilidad de salvación hacia el pensamiento grupal.

El caso es que basta darse una vuelta por la blogosfera, las redes sociales, los entornos abiertos de trabajo colaborativo, Youtube, o fijarse en fenómenos como Wikileaks para darse cuenta de que no solo no estamos volviéndonos estúpidos, sino que internet y especialmente la web social nos están facilitando escapar de las diferentes formas de pensamiento grupal, acercándonos a algo más parecido a la inteligencia colectiva.

¿Y en qué punto de este camino están las empresas? En la mayoría todavía siguen imperando las tesis de Carr, aunque nunca hayan oído hablar de él. Cualquier avance se convierte en un parto, preguntándose qué pasará con esa cosa amada y llamada cultura corporativa. No tanto en lo que se refiere a estructuras, procesos, sistemas y tecnologías, sino en sus valores, símbolos, actitudes y estilos de liderazgo. No parece importarles que para bien o para mal el concepto de cultura ya se está desvaneciendo por sí solo. Las personas cada vez se comprometen más con los proyectos y menos con las marcas. Y el liderazgo se entiende cada vez más en convivencia con las jerarquías, pero no a merced de las jerarquías.

La paradoja es que si nos fijamos en la parte alta de la pirámide jerárquica, también encontramos que se va disipando la idea de cultura, pero en muchos casos no para poner en marcha nuevas formas de entender las relaciones de las personas en las empresas, sino para exhibir verdaderas lecciones magistrales de pensamiento grupal, si es preciso uniformado con corbatas del color corporativo.

Para muchas empresas saber aprovechar la inteligencia colectiva de las personas se ha convertido en una verdadera necesidad. La buena noticia es que aquí no hay recetas complejas para conseguirlo, basta con atreverse a dejar de ver la web social como algo que nos hace estúpidos. Porque para eso ya está el pensamiento grupal.