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LA ENCERRONA DEL RECLUTAMIENTO 2.0

13 diciembre 2011 12 comentarios

Hace unos días conversaba con un directivo de RRHH sobre si en España existen verdaderas prácticas de reclutamiento 2.0 en las empresas. Porque si atendemos a la cantidad de eventos, artículos, notas de prensa y libros que circulan por los mentideros del management, podríamos pensar que vivimos en un estado permanente de casos de éxito.

Es tentador pensar que por el hecho de tener presencia en Linkedin, Facebook, Twitter y Youtube las empresas van a poder encontrar el talento que necesitan. Y esta tentación es comprensible, en las redes sociales las empresas pueden acceder a un gran banco de candidatos, pueden vender su marca, y todo ello pueden hacerlo incluso gratis.

Pero hablemos claro, eso no es más que hacer lo mismo que hacíamos antes en Infojobs pero ahora utilizando canales supuestamente más cool. El fin de reclutar en las redes sociales es el mismo que el del reclutamiento tradicional, identificar a la persona que mejor se ajuste al puesto. Lo que cambia es el medio, y es justo aquí donde nos confundimos. El medio no son las redes sociales sino una nueva actitud para participar en las redes, conversando con los candidatos, creando comunidad con ellos. En definitiva, haciendo más community y menos branding.

¿Y cómo se hace todo esto? Mejor dicho ¿quién hace todo esto? Hasta ahora eran los departamentos de selección los que gestionaban los procesos, acudiendo allí donde hubiera candidatos: portales de empleo, universidades, escuelas de negocio, o empresas de selección, por ejemplo. Pero cuando hablamos de encontrar candidatos en las redes sociales esto ya no está tan claro, porque aquí nuestra relación con ellos se basa en la conversación que seamos capaces de mantener.

Para entender mejor esa cosa llamada conversación pensemos por ejemplo en Linkedin. En esta red social la poca conversación que hay se da en los grupos. Allí es donde los profesionales comparten entre ellos conocimiento y experiencias sobre sus áreas de interés. Ahora tratemos de imaginar la conversación que puede haber en Linkedin entre un técnico de selección y un candidato con un perfil de ingeniero especializado en auditoría energética en la edificación. Seguramente la misma conversación que hay en un ascensor.

Por eso para hablar de reclutamiento 2.0 es necesario el apoyo del negocio, facilitando a los profesionales de la organización participar en las redes sociales. Porque la conversación de un experto de nuestra organización en un grupo de Linkedin puede llegar a ser más efectiva con un candidato que todos los paquetes premium que contratemos.

Uno de los mayores beneficios del reclutamiento 2.0 es la llegada al candidato pasivo, talento que se compromete cada vez más con el proyecto y menos con la marca. Si queremos aprovechar las redes sociales para atraer a los mejores, tendremos que saber explicar el proyecto que les podemos llegar a ofrecer. Y para eso no hay mejor práctica en reclutamiento 2.0 que aquella que facilita la colaboración entre técnicos de selección y expertos del negocio para conversar con los candidatos en la red.

Recientemente @m_angelmendez escribía en El País sobre el uso de las redes sociales en las empresas. Me llamó la atención ver los datos que aportaba Karpesky Labs: el 76% de las grandes compañías en España impide a sus empleados acceder a las redes sociales en la oficina. Con estos números me cuesta creer que en España existan tantas buenas prácticas en reclutamiento 2.0. Y es que cuando aún hay tantas empresas que piensan que conversar en las redes sociales es una cuestión del community manager, ¿cómo atreverse a pensar que el reclutamiento 2.0 es una responsabilidad que va más allá del departamento de selección?

La imagen es de ardenswayoflife, bajo licencia Creative Commons.

BUSCADORES SOCIALES, ALGO MÁS QUE RESPUESTAS

Somos las personas las que hacemos social la web. Más allá de las plataformas tecnológicas que nos permiten participar, somos nosotros los que podemos generar una comunidad allí donde existe conversación.

Utilizar internet para obtener de otras personas respuestas a nuestras preguntas no es una idea nueva. Durante años los foros, FAQs o servicios como Yahoo Answers han estado funcionando con éxito entre sus usuarios. Hasta que llegó Google y su revolución en el modo de acceder a la información, que ha conseguido llevar hasta nuestros días la idea de que todo el conocimiento está en la red y a golpe de clic.

Asumiendo que en parte esto es así, ¿qué está ocurriendo entonces para que los buscadores sociales vuelvan a emerger como el “plan b” de los buscadores algorítmicos? Seguramente habrá razones relacionadas con la abundancia de información, asociada de forma indivisible a la naturaleza de internet y que provoca que determinados contenidos requieran de una mayor navegación para acceder a ellos.

También influirá la intervención del SEO, que en algunos casos contribuye a que no siempre encontremos lo que buscamos, sino lo que lás áreas de marketing y Google la red decida que encontremos.

Sin embargo creo que las razones principales de la notoriedad de los buscadores sociales no están tanto en lo anterior como en la evolución de nuestro posicionamiento en la web social y en la idea de inteligencia colectiva. Preguntas del tipo ¿quién va a dedicar su tiempo contribuyendo a los demás sin obtener nada a cambio? suenan cada vez más anacrónicas. Sin olvidarnos de Maslow y su pirámide, cada vez entendemos mejor la idea de recompensa basada en el reconocimiento, la visibilidad y la reputación. Y aunque a veces nos empeñemos en lo contrario, nos va quedando claro que nuestra identidad digital no es la que nosotros nos creamos sino la que la comunidad nos atribuye, por nuestra contribución y por nuestra transparencia.

¿Y en qué se diferencia un buscador social de uno basado en algoritmos? Principalmente en que los buscadores sociales no te ofrecen la información que buscas sino las personas que pueden darte una respuesta. De alguna forma vienen a reafirmar que internet ya no funciona sobre modelos con “emisor” y “audiencia” sino sobre espacios donde la “audiencia” participa y el “emisor” además escucha.

Estos buscadores tienen elementos atractivos, permiten hacer un uso mayor del lenguaje natural y contextualizar mejor la información que buscamos. Sin embargo su éxito o fracaso va a depender de 3 factores: confianza, masa crítica de participación e inmediatez.

Confianza. Para que los usuarios confíen en las respuestas se necesita una buena identificación y clasificación de los roles de expertos, potenciando la identidad digital de la que hablábamos antes.

Masa crítica de participación. Es fundamental para poder dar respuesta al mayor número de preguntas y evitar que el usuario termine hablando solo. Quizás la integración con algunas redes sociales sea una buena vía para aumentar la participación.

Inmediatez. Ya nada se entiende en la red si no es conseguido al instante. En los buscadores sociales no se trata de contar el tiempo en milisegundos pero sí de acceder al mayor número de expertos disponibles en el menor tiempo posible.

Parece aventurado hablar de cuál será la evolución de los buscadores sociales. Por un lado la web semántica avanza, lenta pero avanza. Por otro lado gigantes como Google dan pasos hacia la búsqueda social, haciéndose con el buscador Aardvark, o lanzando Google Baraza para África. Y mientras tanto Facebook y Bing se unen para enriquecer la búsqueda algorítmica de Microsoft con la potencia de la mayor red social del mundo.

Por el momento parece que los buscadores sociales pueden llegar a convertirse en una herramienta complementaria a los buscadores basados en algoritmos. Sobre su futuro solo tengo una cosa clara, serán lo que nosotros queramos que sean.

APRENDIENDO A APRENDER, EL PROYECTO FACEBOOK

Este es el primero de una serie de posts en los que quiero compartir algunas de las ideas e iniciativas que están rompiendo con muchas de las reglas establecidas en los modelos educativos existentes.

El profesor argentino Alejandro Piscitelli coordinó durante 2009 en la Universidad de Buenos Aires un proyecto en el que Facebook se convirtió en un elemento de análisis, teniendo como protagonistas a los propios alumnos. Esta iniciativa edupunk, que se denominó Proyecto Facebook se ha convertido en un ejemplo magnífico de autoaprendizaje, de aprendizaje entre pares, donde el profesor actúa como orientador, tutor y coach, y donde la idea es tomar lo que sea, donde sea y convertirlo en un producto.

Un proyecto que como dice el mismo Piscitelli, nace del hastío y como una forma de denuncia ante un pacto existente en la educación, en el que los alumnos hacen como que estudian y los profesores hacen como que enseñan.

En el libro El Proyecto Facebook y la Posuniversidad, presentado en la Fundación Telefónica en Madrid hace unos días, se recogen de forma extraordinaria algunas de las claves del futuro de la educación:

  • La educación del futuro no debe poner tanto énfasis en el producto como en el proceso, para que a la vez sea capaz de crear buenos productos.
  • El hecho de cómo aprender cambia constantemente y no puede ser enseñado de una vez para siempre.
  • Pensamiento con imágenes: ninguna pedagogía será posible sin pasar por dispositivos tipo Kindle o iPad. Tampoco sin pasar por el do it yourself, los entornos personalizados de aprendizaje y el contenido generado por alumnos.
  • Sólo se generará aprendizaje conciliando con ingenio la palabra y la imagen, el libro y los dispositivos digitales, la emoción y la reflexión, lo racional y lo intuitivo. Aprovechando las distintas capacidades que se potencian en cada caso.
  • Debemos desconfiar de aquellos proyectos de incorporación de tecnología que no potencien factores tecno-sociales ni lleven inversiones paralelas en infoestructura (contenidos, redes de intercambio), en la evaluación del impacto y en infocultura (alfabetización digital, colaboración, participación).
  • Se necesitarán profesores en versión beta, que sean promotores del aprendizaje adaptable.
  • Medir el grado de aprendizaje no puede reducirse a los contenidos aprendidos, necesita ampliarse a las competencias desarrolladas.
  • Trabajar en la alfabetización digital de profesores, estudiantes y de la sociedad en general.
  • Superar la percepción de los dispositivos móviles como elementos de distracción y asumir su potencia como plataformas de aprendizaje.
  • El aprendizaje informal puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar, por lo que será fundamental implementar estrategias que promuevan y capitalicen el conocimiento invisible.
  • Incorporar los entornos personalizados de aprendizaje (PLE) como metodología de formación continua: aprendizaje para toda la vida.

Puede parecer pretencioso aventurar todas estas claves por el simple hecho de que un grupo de profesores haya realizado un trabajo pedagógico con alumnos. Puede, pero si tras ver estos dos vídeos, productos generados por (no) alumnos acompañados por (no) profesores, seguimos pensando igual, es que como dice Piscitelli, estamos en el horno.

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