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Posts Tagged ‘Productividad’

MAPAS DE TALENTO, ALINEAR NEGOCIO Y PERSONAS

Inteligencia colectiva 5 - Flickr luc legayDescubrir el talento en las personas parte de un ejercicio tan antiguo como poco explorado, el autoconocimiento y el conocimiento de las personas que nos rodean.

Aunque los procesos de evaluación del talento que llevan a cabo las organizaciones han ido fortaleciéndose con el paso de los años, sigue habiendo una asignatura pendiente: hacer que la identificación del talento deje de ser un proceso de Recursos Humanos para convertirse en un proceso de management, en el que toda la organización esté involucrada.

Como en todo proceso de management, es necesario apoyarnos en un modelo sólido y alineado con la estrategia del negocio, en unas métricas que avalen su eficacia y en tecnologías que permitan llevarlo a cabo de forma eficiente.

Los Mapas de Talento permiten alcanzar este objetivo como nunca antes había sido posible, facilitando al negocio jugar con información visual sobre el talento de las personas, con la que los directivos pueden transformar datos en hechos, obteniendo evidencias en vez de informes.

Teniendo en cuenta que la mayoría de las organizaciones ya tiene resuelto qué entienden por talento, principalmente a través de sus modelos de competencias y descripciones de puestos, ¿cómo llegamos a construir nuestro Mapa de Talento?

  • Transformando las fuentes de información con las que ya contamos sobre las personas en Indicadores de Talento: KPI’s de negocio, evaluaciones de desempeño, movilidad, planes de desarrollo, estudios de satisfacción, productividad …
  • Incorporando Herramientas de Assessment que nos ayuden a conseguir la información que nos falta, con rigor, objetividad y de la forma menos invasiva posible para las personas.
  • Explotando los Indicadores de Talento y los resultados de las Herramientas de Assessment en tecnologías de visualización de datos, aprovechando el poder de lo visual para inspirar a los directivos a obtener insights sobre los que tomar decisiones sobre las personas.

Un Mapa de Talento no es un fin en sí mismo pero es el mejor punto de partida con el que diseñar estrategias de Recursos Humanos que permitan alinear el crecimiento del negocio con el de las personas.

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TENDENCIAS EN CAPITAL HUMANO 2012

3 septiembre 2012 28 comentarios

El pasado mes de julio PWC publicó la quinta edición de su estudio Key Trends in Human Capital, este año centrado en cómo las organizaciones han cambiado sus políticas de gestión del talento en la situación actual de crisis económica.

El estudio aporta cuatro tendencias clave a nivel mundial, partiendo de su base de datos de benchmarking PWC’s Saratoga.

Crecen los gaps sobre la productividad

La caída de la productividad en las economías más desarrolladas junto con el crecimiento de regiones como Latinoamérica y Asia Pacífico han provocado que las diferencias en productividad sean mucho más pronunciadas.

En el caso de Europa esta caída de la productividad, más que por la disminución de ingresos, está producida principalmente por contar con unos mayores costes salariales, consecuencia de que una buena parte de las organizaciones han cerrado sus procesos de selección, dejando fuera a jóvenes profesionales.

Un camino complicado para los más jóvenes

En Europa los jóvenes están siendo las víctimas principales de la actual situación económica y laboral. Las métricas europeas muestran que el número de ejecutivos con más de 3 años en el puesto se ha incrementado hasta el 72%, mientras que el número de empleados jóvenes con menos de 2 años de experiencia ha caído a menos del 22%.

Para el 55% de los business leaders europeos, la selección y desarrollo de mandos intermedios con alto potencial supone un factor clave, mientras que solo el 32% piensa lo mismo de los jóvenes talentos.

Un dato revelador en este sentido es que el tiempo promedio de ocupación de un empleado en una empresa europea o estadounidense es un tercio más que en Latinoamérica, y más del doble que en Asia Pacífico.

Empleados que sobreviven, empleados desalentados

Mientras en Asia las empresas se pelean por resolver el altísimo índice de rotación por bajas voluntarias, un 15%, en Europa el 6% no es ninguna buena noticia. El motivo de una rotación tan baja no es otro que el desempleo y la dificultad de los empleados para encontrar un nuevo trabajo.

Las personas que están sobreviviendo a los despidos en sus empresas, valoran la “seguridad” de su puesto actual, pero en muchos casos lo hacen desalentados por las escasas oportunidades laborales que se les presentan dentro y fuera de su empresa. Algo que aleja a las empresas del mantra del engagement.

Las analytics han llegado a la gestión del capital humano

Según el PWC’s 15th Annual Global CEO Survey 2012, casi un 70% de CEO’s no reciben información comprensible acerca del talento de sus organizaciones. Y todo esto a pesar de que el 75% de las organizaciones analizadas tienen sistematizados indicadores, KPI’s, cuadros de mando y benchmarking.

¿La explicación? Solo un 5% de las organizaciones participantes en el estudio cuentan con herramientas de analytics que les permiten realizar análisis predictivos sobre su talento, explorar patrones y obtener correlaciones entre los datos. En definitiva ayudar a los business leaders a trabajar con más evidencias y menos informes.

No es sorprendente que ese 5% esté compuesto principalmente por empresas del sector financiero, tecnológico y servicios profesionales.

Aunque la tecnología es crítica en la gestión de información, sigue siendo una realidad que la mayoría de los problemas relevantes a los que nos enfrentamos para dar sentido a los datos solo pueden ser resueltos por personas. Por eso no debemos perder de vista que además de nuestra inteligencia necesitamos también una visión creativa y artística. Solo así podremos transformar datos en hechos.

Para el que quiera saber más, y mejor, puede ver aquí el informe completo.

EL FUTURO ES MÓVIL E INTELIGENTE

26 febrero 2012 33 comentarios

Hace unos días que comScore ha publicado su informe 2012 Mobile Future in Focus. Este estudio anual analiza las tendencias principales en el uso de dispositivos móviles en España, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá.

Aunque el documento ofrece muchas y muy buenas conclusiones, he querido compartir aquí las que me han parecido más útiles:

  • El uso de medios en los teléfonos móviles se ha disparado en buena parte por el aumento de ventas de smartphones, y también por la proliferación de redes de alta velocidad y el incremento del acceso a redes wifi públicas. Concretamente en España, casi el 50% de los usuarios de teléfonos móviles ya lo utilizan para navegar por la web, acceder a aplicaciones y para descargar contenidos.
  • Tanto en Europa como en Estados Unidos, los principales factores de decisión a la hora de adquirir un smartphone vs. un teléfono móvil son la oferta de apps y la capacidad para manejar música y vídeo. Sin duda las apps se están convirtiendo en uno de los principales ingredientes de nuestra dieta cognitiva y de ocio.
  • Me ha sorprendido conocer que en España, el 51% de los dispositivos móviles ya son smartphones, estando a la cabeza de Europa junto a Reino Unido. La mayoría de esos smartphones son adquiridos por personas de entre 25 y 34 años.
  • Con respecto a los sistemas operativos, el crecimiento de Android en España parece imparable, ya más de un 32%, principalmente por el aprovechamiento del hueco que va dejando Symbian. IOS crece hasta el 11,5% pero de forma mucho más contenida.
  • Los smartphones son el mejor aliado para introducirnos en las redes sociales. En Europa, el acceso a blogs y redes sociales desde smartphones se incrementó en 2011 un 76%. Sin duda estos dispositivos se han convertido en el mejor antídoto para el habitual “… es que no tengo tiempo…”.
  • España es el país de Europa en el que mayor penetración tienen las tabletas entre los usuarios de teléfonos móviles, concretamente más de un 10%. Las tabletas ya se han convertido en nuestra cuarta pantalla, conviviendo con la televisión, PCs y smartphones.

El informe no ofrece datos sobre el uso en las empresas de dispositivos móviles conectados (smartphones, tabletas, e-readers,…), pero sería interesante conocerlo a fondo, porque se intuye un panorama desolador. Una gran verdad que dijo Genís Roca en TEDxMoncloa, fue que a día de hoy tenemos mejor tecnología en nuestras casas que en las empresas. La mayoría de las organizaciones siguen percibiendo este tipo de dispositivos como un símbolo de estatus jerárquico, o como un elemento de distracción que pone en peligro la productividad.

Sin embargo son muchas las aplicaciones y contenidos que pueden convertir a los dispositivos móviles conectados en una herramienta para producir mejor, y en consecuencia, más. Como ejemplo basta acercarse a las posibilidades que ofrecen los contenidos y aplicaciones hipermedia en marketing, ventas, formación, comunicación…, para entender que un smartphone o una tableta sirven para mucho más que para leer el periódico los domingos y acceder a Twitter.

Merece la pena descargarse el informe completo y comprobar hasta qué punto estamos rodeados de dispositivos móviles inteligentes. Ahora solo nos falta saber estar a la altura haciendo con ellos un uso inteligente.

A BUEN EMPRENDEDOR, POCAS PALABRAS BASTAN

No es algo nuevo que en España nos guste hablar más de los malos empresarios que de los buenos emprendedores. Desde luego en nuestra sociedad no se lleva demasiado eso de creer en nuestras propias capacidades, apostando por las buenas ideas y trabajando para llevarlas a éxito. Y es que en nuestra historia podemos encontrar casos muy significativos de personas que tuvieron ideas innovadoras y que asumieron riesgos, pero que no pudieron vertebrarlas ni convertirlas en algo útil para nuestra sociedad.

Podemos detenernos en verdaderos casos de innovación como los de Cosme García Sáez o Isaac Peral, quienes inventaron diferentes modelos de lo que hoy conocemos como el submarino, y que vieron como sus ideas no pudieron llevarse a la práctica por el rechazo de las autoridades de la época.

Otro ejemplo es el caso del ingeniero Leonardo Torres Quevedo, quien entre otros proyectos, ideó su “Aritmómetro Electromecánico”, la primera calculadora digital de la historia conectada a una máquina de escribir. Si este emprendedor hubiera contado con el apoyo adecuado de inversores y gobernantes, es muy probable que lo que actualmente significa Sillicon Valley hubiera podido desarrollarse cerca de Los Monegros, por ejemplo, en vez de conformarnos hoy con acoger allí una orgía de casinos y parques temáticos.

Existen más ejemplos, el de Juan de la Cierva y su autogiro, o el de Jerónimo de Ayanz y su máquina de vapor. En todos los casos la historia fue muy parecida, ideas innovadoras resultantes de capacidades individuales excelentes que se fueron al traste cuando hubo que aunar voluntades y asumir riesgos.

¿Y qué hemos aprendido de aquellas experiencias? A la vista de nuestra situación económica me temo que poco. De cualquier forma, aunque sigamos empeñados en poner trabas a aquellos que quieren arriesgar su talento y su capital, es verdad que algo empieza a moverse. A pesar de que las aspiraciones de muchos estudiantes españoles pasan por el funcionariado, la inquietud por emprender en algunos jóvenes es ya un hecho que trasciende las estadísticas. Algunos lo hacen cuando ya han trabajado algunos años en empresas y otros lo hacen en el comienzo de su propia carrera profesional. En ambos casos estos jóvenes apuestan su talento y se arriesgan por una idea, en vez de hacerlo por un trabajo “estable” en una organización.

¿Y qué ocurre en este sentido con las escuelas de negocio? Desde que comenzó la crisis actual no han parado de mejorar su cuenta de resultados, siendo cada vez más las personas que deciden realizar alguno de sus programas formativos. Y aunque esto es un hecho positivo, sigo sin tener muy claro cuál es su papel con respecto a los jóvenes emprendedores. Durante muchos años se han dedicado principalmente a fabricar directivos en serie, y no tanto a ayudar a las personas a despertar inquietudes por emprender. Es verdad que algunas de esas escuelas ya están haciendo esfuerzos importantes para reciclar sus programas y trabajar aspectos relacionados con la creación de empresas. En cualquier caso está por ver que desarrollar el espíritu emprendedor pase por desembolsar unas decenas de miles de euros e invertir casi dos años de tu vida.

Indudablemente algo empieza a cambiar en la percepción que nuestra sociedad tiene de los emprendedores. Pero todavía hay mucho que hacer, al menos mientras los poderes públicos sigan contribuyendo con su irresponsabilidad a que cale la idea de que ser emprendedor es casi lo mismo que ser como ese señor llamado Díaz Ferrán. De alguna forma, desde el poder los emprendedores son aún percibidos como elementos algo sospechosos, porque los condenados tienen la mala costumbre de querer salirse del carril único hacia el que algunos nos quieren dirigir.

Al buen emprendedor no le hacen falta muchas palabras, le hacen falta hechos y apoyos, de administraciones, inversores, bancos, y por supuesto de cada uno de nosotros, dando una oportunidad a sus productos y servicios, y aprendiendo a ver los fracasos como un simple alto en el camino.

EMPODERANDO ANDO…

La lengua española ha venido conviviendo de forma cotidiana con la incorporación de nuevos anglicismos a los que tarde o temprano hemos terminado por nacionalizar. El mundo del deporte o el de la gestión empresarial dan buena cuenta de ello. Sin embargo me llaman la atención algunos casos en los que se puede comprobar cómo un sólo vocablo puede evidenciar diferencias tan grandes entre países y culturas. Este es el caso del término empowerment.

Desde luego no es casualidad que esta palabra esté presente en los países anglosajones y que no hayamos sido capaces de traducirla al español. Tampoco lo es que al buscar “empoderar” en el diccionario de la RAE lleguemos al término “apoderar”, en cuyo significado subyacen intenciones como las de permitir a alguien poseer algo, o hacer que alguien tenga poder sobre algo.

Parece como si estuviéramos delante de un rompecabezas en el que por un lado conocemos todas las piezas: capacidad, libertad, responsabilidad, liderazgo, participación, motivación, voluntad, confianza, delegación, autonomía, compromiso, … Y en el que por otro lado no sabemos bien cómo unir esas piezas para formar una figura que se parezca en algo al concepto de empoderamiento.

Aunque es cierto que en nuestra sociedad llevamos varios años oyendo hablar de este concepto, realmente apenas hemos pasado de eso, de oír hablar. En cualquier caso, algo está cambiando en este sentido y ahora es más fácil encontrar ejemplos de empoderamiento, bien a través de iniciativas sociales impulsadas por los propios ciudadanos, o bien a través de acciones dirigidas al desarrollo económico de regiones y países.

En el mundo empresarial también empezamos a ver algunas muestras reales de empoderamiento, en las que casi siempre aparecen dos factores detonantes, un nuevo estilo de liderazgo y las tecnologías relacionadas con la web social.

El liderazgo que facilita el empoderamiento no tiene por qué entrar en contradicción con las jerarquías de las organizaciones. Estas son y seguirán siendo jerárquicas porque sus estructuras aportan seguridad, y para la mayoría de las empresas la seguridad es y será un valor innegociable. Lo que sí es posible es hacer que las jerarquías convivan con modelos de relaciones en los que se ponga el foco en el valor que aportan las personas. Relaciones en las que el liderazgo se construya con el fin de influenciar en los demás para que den lo mejor de sí mismos, y no para conseguir autoridad con la que obtener exclusivamente su máximo rendimiento. Recomiendo leer esta entrada del blog de José Miguel Bolívar (@jmbolivar), en la que se pueden encontrar muy bien explicados algunos de los rasgos del liderazgo 2.0, siendo algunos de ellos claves en los procesos de empoderamiento.

El segundo factor detonante del empoderamiento en las organizaciones está siendo la tecnología, en las que las personas pueden llegar a ser algo más que usuarios de aplicaciones, construyendo sus propias herramientas en función de los objetivos de la organización y también de sus necesidades e intereses. La web social está facilitando la creación de equipos de trabajo auto-organizados, la generación de conocimiento compartido mediante la participación activa de las personas, la comunicación inmediata y síncrona, y sobre todo la toma de decisiones de forma descentralizada.

En algunas empresas el empoderamiento empieza a verse como algo necesario no sólo desde un punto de vista filosófico, sino como una forma de facilitar que las personas sean más eficaces y productivas, y a la vez más felices en su trabajo.

En lo que respecta al empoderamiento ciudadano no es tan evidente hablar de eficacia, productividad y beneficios. Todavía tenemos mucho que hacer para sacar de su adocenamiento a buena parte de nuestra sociedad, que prefiere creer que empoderar pasa por farsas como estosololoarreglamosentretodos, o que asume que tiene que ver con movimientos que persiguen la igualdad como un fin último y no como un medio. Conviene tener presente que empoderar no significa dar responsabilidad a alguien sino darle la libertad para que ejerza su responsabilidad.

POTENCIANDO LA COLABORACIÓN

Quiero terminar aquí una serie de posts que he escrito acerca de los trabajadores del conocimiento y de cómo las organizaciones abordan su desarrollo profesional . Y lo voy a hacer planteando algunas ideas sobre uno de los factores críticos que impactan en el desempeño de este nuevo talento: la colaboración.

No me centraré en los aspectos relativos al liderazgo ni a la cultura organizacional que potencian la colaboración entre las personas, sino en algunos de los procesos y herramientas que generan de forma tangible y efectiva el intercambio de conocimientos y experiencias.

Teniendo como punto de partida una organización que esté abierta a que la información fluya, y en la que se entiende la diferencia entre transacción e interacción, el primer paso será identificar cuáles son las actividades principales que estos profesionales del conocimiento realizan en su día a día. Actividades relacionadas con la generación de nuevas ideas, la interacción con otras personas, el intercambio de conocimiento y el aprovechamiento de las experiencias colectivas

Como ejemplo podemos trabajar con tareas como las enumeradas a continuación, las cuales son claramente transversales a las funciones y competencias que puedan aparecer en la descripción de un puesto de trabajo concreto:

  • Identificar, analizar y sintetizar necesidades, a partir del conocimiento propio y el de otras personas.
  • Establecer de forma colaborativa objetivos y responsabilidades.
  • Investigar, clasificar y procesar información para transformarla en conocimiento.
  • Facilitar la conversación, la reflexión y el aprendizaje como medios para aportar soluciones.
  • Aprovechar el conocimiento y las experiencias de otras personas.
  • Producir y compartir conocimiento.
  • Resolver problemas y tomar decisiones aprovechando el trabajo en red y con autonomía.
  • Presentar y compartir soluciones y acuerdos.
  • Analizar, evaluar y compartir resultados. Transformarlos en experiencias colectivas.

Este trabajo colaborativo puede tener diferentes formas de organizarse en función de las necesidades existentes y de los objetivos que se persigan, pero en todos los casos subyace la idea de organización en red.

Si ponemos el foco en el aprendizaje, se pueden poner en marcha comunidades de práctica, formadas por personas que comparten necesidades, intereses, conocimiento y experiencias, más allá de sus áreas de responsabilidad. Estas comunidades están basadas en la confianza entre las personas que la conforman y no existe una coordinación desde el exterior.

Cuando el trabajo está más orientado hacia un proyecto en el que se debe dar respuesta a una necesidad o resolver un problema, además de las comunidades de práctica se necesita contar con equipos de trabajo en red en los que exista una definición más clara de objetivos y actividades. En esta forma de organización en red existe una diferenciación mayor de roles y responsabilidades con las que asegurar la consecución de los objetivos, además de minimizar las ineficiencias y la duplicación de esfuerzos.

En lo que se refiere a las herramientas que facilitan la dinamización de entornos colaborativos, la infraestructura tecnológica juega un papel muy importante. Pero no de la misma forma que en los sistemas de gestión corporativos tradicionales, donde la organización es quien pone la tecnología a disposición de los empleados para que estos se comporten como usuarios consumidores. Aquí la tecnología será un facilitador excelente para que las personas vayan construyendo sus entornos de colaboración a medida de sus objetivos, necesidades e intereses.

Un comunidad online se sustenta en una plataforma tecnológica abierta que facilita e impulsa procesos como los siguientes:

  • Entornos de trabajo compartido con un enfoque wiki, donde los contenidos pueden ser editados por los miembros.
  • Difusión de contenidos mediante su integración en herramientas web externas.
  • Compartición de archivos. Coauthoring de documentos donde podremos ver en tiempo real lo que está escribiendo otra persona. Utilización de hashtags para clasificar y acceder a la información.
  • Gestión de tareas compartidas en tiempo real.
  • Realización de presentaciones remotas mediante el uso de herramientas de webconference.
  • Utilización de Feeds RSS para desplegar un mismo contenido a muchos sitios y acceder en tiempo real a la actualización de contenidos publicados por otras personas.
  • Puesta en marcha de blogs para compartir conocimiento y experiencias.
  • Comunicación síncrona a través herramientas de mensajería instantánea y microblogging. Minimización del uso del e-mail, donde en muchos casos queda reducido a un sistema de avisos.
  • Accesibilidad desde dispositivos móviles.

Para cada una de estos procesos existen diferentes opciones de herramientas tecnológicas. En la red se pueden encontrar magníficas referencias como por ejemplo las de el caparazón, ReadWriteWeb o wwwhat’s new.

Muchas organizaciones entendieron en su día que invertir en determinados beneficios sociales de los trabajadores podía impactar positivamente en el clima laboral y conseguir fidelizar talento. Quizás sea el momento de plantearse cuáles serán los criterios por los que los trabajadores del conocimiento elegirán dónde, cuándo, cómo y con quién quieren trabajar.

Sólo en Europa, la UE maneja previsiones en las que hasta 2020 podrían crearse alrededor de 17 millones de puestos de trabajo relacionados con actividades altamente cualificadas. Las organizaciones que apuesten por la innovación y la productividad tendrán que entender que este nuevo talento elegirá sus proyectos en la medida que faciliten su desarrollo profesional y personal, y donde la tecnología no sólo sirva para soportar procesos sino para aprender, compartir conocimiento y potenciar la colaboración.